ARGENTINA
Doctrina
Título:Evolución de la responsabilidad civil ¿De la prevención a la precaución?
Autor:Le Tourneau, Philippe
País:
Francia
Publicación:Revista Iberoamericana de Derecho Privado - Número 4 - Diciembre 2016 - Derecho de Daños
Fecha:01-12-2016 Cita:IJ-CCLI-788
Indice Ultimos Artículos
1. De Colombia y de la Francia
2. La universalidad de la responsabilidad civil
3. Las diversas funciones de la responsabilidad civil, incluyendo la función preventiva
4. Dos aspectos de la función preventiva de la responsabilidad
5. Fortalecer la función preventiva por la aparición del principio precautorio
6. Extensión del principio de precaución
7. ¿-Hacia una responsabilidad sin víctima, sin perjuicio y sin indemnización?
8. Finalidad del principio precautorio
9. Propuesta doctrinarias para una responsabilidad autónoma fundada en el principio de precaución
10. Aplicación judicial del principio de precaución sobre antenas relé
11. Del principio de precaución al miedo del progreso
12. Los efectos perversos del principio precautorio
13. Peligros del principio precautorio. Promoción para el principio de audacia
14. La libertad de los investigadores
15. En el campo contractual
Notas

Evolución de la responsabilidad civil


¿De la prevención a la precaución?


Philippe Le Tourneau*


Traduccion de Pascual Alferillo


1. De Colombia y de la Francia [arriba] - 


Un vínculo profundo me une a Colombia, donde fui varias veces a los coloquios o a dar conferencias, tanto a la Universidad Externado de Colombia (Bogotá), como a la de Medellín (por invitación de Javier Tamayo Jaramillo2), finalmente a Cartagena de Indias, al emocionante V Congreso Iberoamericano Derecho Privado (organizado en septiembre de 2007 por Carlos Humberto Montoya Ortega3, del cual guardo un maravilloso recuerdo). En estas estancias diferentes, pude apreciar la calidad de los juristas colombianos y el dinamismo de sus universidades. Colombia es un país de una gran cultura y de un pasado glorioso. Sin embargo, ella presenta los caracteres de un país todavía joven. Su gente, especialmente su juventud, siendo realistas y mensurando las dificultades, es dinámica; ella tiene confianza en el futuro, pensando será mejor que el presente (sobre todo porque el crecimiento del PIB fue del 3.1% en 2015, en comparación con un 1.1% de mi país y luego del cese al fuego definitivo con la guerrilla de las FARC). La Francia, aunque sigue teniendo un papel importante en los asuntos del mundo4 y continua en la vanguardia del progreso en muchas áreas5, es todo lo contrario socavada por pesimismo, una neurastenia generalizada y la angustia por el futuro6. En las encuestas de opinión sus habitantes se dicen, sin duda, felices personalmente, pero preocupado por su país7, estiman que el futuro será sombrío. Colectivamente temen8 (incluso antes de los terribles ataques terroristas de 2015 y 2016), entonces el miedo, mal consejero, no evita el peligro. Este sentimiento difuso que esperó sea superado, se propagó insidiosamente en el derecho, a través del parecer bienvenido agradable y simpático, principio de precaución que vino a mejorar y superar (¿sumergir?) el aspecto preventivo tradicional de la responsabilidad civil. Este cambio es tanto más inquietante en el vasto campo de la responsabilidad civil. 


2. La universalidad de la responsabilidad civil [arriba] - 


De hecho, a menudo, cuando no se presenta otra forma legal, el alivio reside en la responsabilidad civil, incluyendo la responsabilidad subjetiva (por culpa), objeto de aplicación y reflexión durante siglos. Fiel amigo de las víctimas desamparadas, ella es un remedio universal a las deficiencias del derecho y de la legislatura9: las modificaciones intervienen en los datos sin que haya texto para gobernar la nueva situación. La responsabilidad civil, amplia vestimenta, se adaptará a las circunstancias. Hay una especie de fenomenología del desarrollo en ésta disciplina. Asimismo, como observaba Josserand (1868-1941) entre las dos guerras mundiales, el Derecho de la responsabilidad civil « tiende a ocupar el centro del derecho civil, por lo tanto del derecho en su conjunto; […] Él es en todo instante y en todas las situaciones; se convierte en el punto neurálgico común a todas nuestras instituciones»10. Desde entonces, esta situación fue ampliamente mejorada. Donde un rol considerable ocupa la jurisprudencia en la materia. Las cualidades de esta buena herramienta presentan su revés: flexibilidad combinada en la facultad de adaptación conducen a la imprecisión y cambios en la jurisprudencia. La vocación a la universalidad de la responsabilidad civil se ve reforzada por el hecho de que esta materia está en estrecha armonía con todos los movimientos de fondo que agitan a la sociedad: ya sea el humanismo, el liberalismo, el mecanicismo, la victimología como consumismo, sin dejar de mencionar los trastornos de la familia (responsabilidad civil ha sido a menudo la vanguardia para conceder legitimidad a los cambios en situaciones familiares). Donde la responsabilidad se unió a la Sociología11. La universalidad de la responsabilidad civil, que le permite adaptarse fácilmente a la evolución de todo tipo, se facilita por su calidad de derecho flexible12, ya sea en la determinación de la culpa, en cuanto a los daños o en el enlace de la causalidad. 


3. Las diversas funciones de la responsabilidad civil, incluyendo la función preventiva [arriba] - 


La responsabilidad civil es la obligación de reparar el daño causado a otro, cuyo interés legítimo ha sido injustamente lesionado por un acto contrario al orden jurídico (por un acto ilícito). Ella intenta deshacer, por una reacción jurídica, las consecuencias del hecho perjudicial imputable a una persona, este trastorno que crea, constituye una injusticia y amenaza la cohesión social. Su autor debe responder prioritariamente para reestablecer la legalidad que había roto su ventaja, enderezar los agravios que el causó y así calmar a la víctima (y a sus familiares). Esta función de apaciguamiento, que rara vez se encuentra, ha crecido en la era contemporánea, marcada por la búsqueda del « reconocimiento » por otros13 -en el caso de víctima-, planteando la necesidad de una sanción judicial para olvidar el sufrimiento (algunos canonistas de la Edad Media estaban ya bajo la función medicinal de la reparación). La responsabilidad delictual protege los derechos y los intereses ciudadanos frente a la actividad de terceras partes; ella se esfuerza por mantener un justo y frágil equilibrio entre dos elementos contradictorios, la seguridad de las personas y su libertad de actuar. El derecho, para la victima es un daño causado por la culpa de alguien o el hecho de una cosa, para obtener una indemnización que es un principio general del Derecho, cuyo cumplimiento garantiza el Consejo Constitucional. Cuando las condiciones de la responsabilidad se encuentran reunidas, en circunstancias reconocidas por el Derecho positivo, el deber moral que pesa sobre el agente a reparar el perjuicio (con el fin de restaurar el equilibrio destruido por él) se transforma en obligación jurídica. Pero la responsabilidad no sólo tiene por objeto restablecer el equilibrio anterior al hecho perturbador, por una reparación o una indemnización14, sino que comprende el oficio de apaciguamiento. Ella cumple también una función de compensación (pena privada15), es una reliquia, un hecho bastante singular16, el origen de la responsabilidad (nacido en el campo Penal). Ella tiene todavía una función de cesación del acto ilícito (Véase abajo) y tiene un papel importante en la prevención (ver abajo Nº 4), que siempre existe (aunque relativamente menos presentes en el accidente), pero que ha crecido mucho en la época contemporánea. Finalmente, para la teoría de parasitismo, ella es una forma de hacer la inversión oponible erga omnes, para que tenga una función de reserva17 (de un saber-hacer (savior-faire); de una notoriedad, etc.). Es difícil lograr un equilibrio satisfactorio entre estas diversas funciones. Según las épocas, el privilegio varía. En otras, los derivados se presentan regularmente, dictados por la conmiseración (forma diluida de la caridad). Pero la finalidad del Derecho de la responsabilidad civil « sin embargo, no es apaciguar todos los sufrimientos ni la de remediar todas las tragedias. Creyendo que el derecho de la responsabilidad, o el derecho, pueden resolver todos los problemas del mundo, revela una concepción casi mágica»18.


4. Dos aspectos de la función preventiva de la responsabilidad [arriba] - 


La función preventiva presenta varios aspectos. Tradicionalmente, la responsabilidad civil permite, en la medida de los posibles, prevenir la realización de daños, ilustrando la máxima de fondo común de la sabiduría de las Naciones: mejor prevenir que curar19. 1°). En primer lugar, por el legítimo temor de la sanción pecuniaria que ella engendra. Este rol preventivo es evidentemente mucho mas vivo en la responsabilidad penal (y también en el Derecho del Trabajo). Sabiendo que va a ser condenado a reparar las consecuencias del daño que puedan causar, el agente se esfuerza por tratar de evitar la ocurrencia (prevención y compensación están en estrecha armonía). Es difícil encontrar el punto de equilibrio entre la mejor prevención posible y la parálisis que podría causar el objetivo prevención absoluta. El desarrollo del seguro, por aplazar en el patrimonio de un tercero, el asegurador, el peso de la deuda de la compensación, ha debilitado este papel. Sin embargo, la sanción penal demora y esto es peor aún en más de un área (a menudo con exceso20), particularmente en materia atinente a la persona. Mejor, el juez penal tiene la posibilidad de arbitrar intereses civiles a pesar de la decisión de no culpable que podría ser pronuncia previamente21. Sobre todo, en los contratos de seguro, por el conjunto de cláusulas de "bonus-malus" (bono-malo), o la institución de las franquicias, reintroduce una cierta prevención de conductas perjudiciales22. 2°). Entonces, porque los ciudadanos tienen un derecho personal a la cesación del ilícito, consistente en prevenir y detener desde el principio, desde los orígenes, los actos que son capaces de causar perjuicios, por lo menos en el Derecho privado23. Las manifestaciones preventivas de responsabilidad civil son exclusivamente jurisprudenciales24. La característica fundamental de la responsabilidad subjetiva, en la que insistieron generalmente los autores no antes de nuestro Tratado (publicado por primera vez en 197225), es que para detener la conducta contraria al Derecho, por dejar que aparezcan26. ¿Como? Actuando sobre la fuente del hecho delictivo (mientras que la compensación sobre sus efectos). Cualquier persona en riesgo de sufrir un daño ilícito puede obtener inmediatamente en la justicia la supresión de su hecho constitutivo, incluso antes de la realización del daño27, a fin de prevenir la ocurrencia28, incluso en la ausencia de culpa29. La cesación de la situación ilícita es una función de la responsabilidad civiles, como siempre nosotros hemos sostenido, y como es la brillante demostración de Cyril Bloc (Tesis precitada; los avances del proyecto (anteproyecto) de reforma de la responsabilidad civil, dado a conocer el 29 de abril de 2016 por el Ministerio de Justicia, propuso codificar la cuestión relacionada con el futuro artículo 1232 del Código Civil). En sentido inverso, un autor ha sido capaz de reforzar la prevención especial, por la existencia de una acción legal autónoma y especifica, fuera de la responsabilidad civil30. En una presentación hábil, se sugirió, al adoptar la distinción de daños y lesiones31, de disociar la sanción preventiva de la realización del daño, de la sanción preventiva de las consecuencias del daño32. Pero probablemente ha llegado el momento de desarrollar la prevención general, un deber de prevención, además de mecanismos de responsabilidad civil, de alguna manera contra la corriente, especialmente para evitar catástrofes industriales33, mitigar los efectos de desastres naturales, en cuanto a frenar el desarrollo del riesgo « serial » (un conjunto de daños y/o de hechos perjudiciales en serie con una misma causa, como los que resultarían de una vacuna nociva). Desde esa óptica, conviene acentuar una verdadera cultura de la prevención, con la participación de todos los actores: las autoridades públicas, industriales y sus empleados, aseguradoras, etc.


5. Fortalecer la función preventiva por la aparición del principio precautorio [arriba] - 


La función preventiva de la responsabilidad civil ha sido mejorada significativamente por la aparición, bastante rápida y muy fuerte, del principio precautorio, que apareció en Alemania (Vorsorgeprinzip34) donde fue aprobado por la ley, directa o indirectamente. 


1°) En efecto, a instancias de la Unión Europea (Tratado UE, artículo 191, 2), el legislador francés ha erigido directamente al principio de precaución en el rango de regla directriz del Derecho del medio ambiente, dentro del código del medio ambiente (artículo L. 110-1, II, 1°35) y, sobre todo, por la Ley constitucional no. 2005-205 de 1er de marzo de 2005, relativo a la Carta del medio ambiente, artículo 5: « Al realizar daño, aunque incierta en el estado de los conocimientos científicos, puede afectar de manera grave e irreversible el medio ambiente, las autoridades públicas velarán, por la aplicación del principio precaución y en sus áreas de atribución, la utilización de los procedimientos de evaluación de riesgos y la adopción de medidas provisionales y proporcionadas a fin de parar la realización del daño»36. Según el Consejo Constitucional, ello resulta de los artículos 1 y 2 de dicha carta, «que cada uno lleve a cabo una obligación de vigilancia respecto de los daños ambientales que pudieran resultar de su actividad»37¸ ello es remarcado cuando el Consejo Constitucional establece una acción separada de la identificación de lesiones personales (« puesto que «cada uno es necesario [...] con respecto a los ataques al medio ambiente»), y refuerza la dimensión preventiva de la carta (ya que menciona « el daño ambiental que podría resultar» de la actividad). Así comienza por lo tanto como una evolución, deseada por algunos, hacia un general principio de responsabilidad ambiental, fundada en la no realización de un daño, sino sobre la asunción de riesgos de la misma38. 


2°) El legislador también ha consagrado el principio de precaución, pero indirectamente, sobre la obligación de prevención relativa a la seguridad de los productos a los consumidores. En efecto, toda persona que pone un producto en el mercado debe adoptar medidas para mantenerse informado de los riesgos que puede presentar y tomar las prevenciones necesarias para controlarlas (Código del consumidor, artículo L. 423-2, antiguo artículo L. 221-1-2, II39). En otras palabras, el autor de la colocación en el mercado debe «seguir » el producto, para reaccionar si se vuelve peligroso, quitándolo del mercado, para su cambio. Esta obligación de « monitoreo » aparece como una extensión del principio de precaución, paradójicamente una suerte de principio de precaución a posteriori. El Código de salud pública insiste, para los medicamentos y productos sanitarios, en la obligación de monitorear; así la Agencia nacional de seguridad en los medicamentos y de productos de sanidad puede exigir del titular la autorización, para la colocación del producto en el mercado, que realicen los estudios de seguridad con posterioridad, si hay preocupación sobre los riesgos de seguridad que presentan los medicamentos autorizados (Código de la salud pública, artículo L. 5121-8); y toda empresa u organismo que explota un medicamento o un producto de sanidad debe necesariamente implementar un sistema de "fármaco vigilancia" (ello es definido por el código de la salud pública por el artículo L. 5121-22), así como de registrar, declarar y seguir todo efecto indeseable o sospechado de un medicamento o producto mencionado (Código de la salud pública, artículo L. 5121-24, de la Ley n° 2011-2012 del 29 de diciembre de 2011, relativo al fortalecimiento de la seguridad sanitaria de los medicamentos y de los productos de salud). 


Del mismo modo, una obligación nueva parece pesar sobre el profesional hacia cualquier persona y en las áreas más diversas, que para asegurar el seguimiento de sus productos y servicios40, tiende a llamar a su «trazabilidad», utilizando un horrible neologismo41. La trazabilidad, que se fija para convertirse en una regla general, implica una organización completa, permite volver al origen del daño. Su objetivo es prevenir y limitar los riesgos, fortalecer la vigilancia y la transparencia, y ella aparece como una modalidad o instrumento del principio de precaución. En todas estas aplicaciones del principio de precaución es en realidad un principio de acción para prevenir los riesgos, a pesar de que paradójicamente conduce a la inacción (véase infra n° 12 y s.), una manifestación de un deber general de prevención (oficialmente consagrado por varios derechos, en particular por el nuevo Código Civil y Comercial argentino de 201442, artículo 171043, considerado por algunos como puramente declamatorio44). 


6. Extensión del principio de precaución [arriba] - 


El enigmático principio de precaución tiende a extenderse por todas partes como « elemento esencial - imprescindible » del « pensamiento único » dominante, más allá de los textos adoptados, directa o indirectamente; pero su contenido es siempre consistente, de suerte que a menudo da la apariencia de ser un piadoso encantamiento (aunque ha dado lugar a estudios de calidad45) porque es casi una suerte de pensamiento mágico. En algunos aspectos, tiene una naturaleza favorable para la extensión de la responsabilidad por culpa (sobre todo del resto de la culpa por omisión46: no evita una exposición al riesgo). Ya existía latente en diversas áreas. Por ejemplo, se juzgó que « la lealtad de las relaciones comerciales impuestas en la sociedad [G. S.] aparte de su competidor » (CA París, 16 de febrero de 200047); qué como una culpa la medicina anestesista que no tomaron todas las precauciones como en otros asuntos48; que una sociedad/empresa garantice mediante la contratación de un empleado, que estaba libre de cualquier compromiso y que no hay cláusula de no competencia que lo lige a su antiguo empleador49; que un fabricante o un distribuidor de un medicamento, a propósito de aquella literatura científica tenía dudas en cuanto a acerca de su inocuidad, debe retirar del mercado bajo su obligación de vigilancia50. Una aplicación notable existió y existe en cuanto a la violación del dibujo o modelo, donde es tradicional para condenar a fabricantes, importadores o vendedores cuando no comprueban que el modelo que fabrica, importa o vende no estaba protegido51. Sin embargo, en todas estas aplicaciones en realidad la culpa por omisión es un clásico. El principio de precaución conduce a tener en cuenta los riesgos inciertos: «A considerar como culpable, no sólo aquel que no toma medidas para la prevención de riesgos común o previsibles, sino también los que, en situación de incertidumbre o duda, no adopta un criterio de precaución, consistente, por ejemplo, en retrasar la venta de un producto... » (G.-J. Martin52). El autor teme que ésta « refundación » de la responsabilidad por culpa tenga como colorario la exclusión de la responsabilidad objetiva. Estos peligros son serios, pero se pueden evitar, mediante la realización de la eventual reconstrucción final del Derecho de la responsabilidad, una distinción neta entre la necesaria garantía a las víctimas de daños corporales53 y la sanción, fuera de sus dominios, de los verdaderos comportamientos54. Los avances del proyecto de reforma del derecho de la responsabilidad civil, presentado el 29 de abril de 2016 por el Ministerio de Justicia no tiene la manera audaz que propongo en mi tratado por años (a saber, la indemnización automática y global de todos los daños corporales); sin embargo, él somete todo daño corporal a la responsabilidad delictual (por el futuro eventual del artículo 1233, el párrafo 2, del Código Civil) que si constituyen en mi opinión todo un avance significativo (los daños corporales por no cumplir con la responsabilidad contractual: el diagnóstico, la prescripción o la intervención médica, son de naturaleza bien diferente de actos de ejecución de un contrato corriente)


7. ¿-Hacia una responsabilidad sin víctima, sin perjuicio y sin indemnización? [arriba] - 


Reconocer el principio de precaución como un fundamento nuevo conduciría a grandes cambios, una responsabilidad sin víctima, sin perjuicio y sin indemnización, como ha sido señalado por Denis Mazeaud !55 (también no seguir un autor56 para que el Tribunal Europeo de Derechos del Hombre « ofrece al principio de precaución la oportunidad para ser liberado de los grilletes de la culpa» y en el mismo encontrar una amplia posibilidad de extensión de la responsabilidad, que no contenía «por el principio de subsidiariedad del derecho europeo de los Derechos del Hombre, en su relación con el derecho interno». Si la Francia es probablemente el país de Europa en el que el principio de precaución da lugar a debates, es también uno en el que menos se aplica directamente. Una sola decisión judicial importante se ha emitido sobre él después que fue insertado en la Constitución57 por la Ley constitucional n° 2005-205 del 01 de marzo de 2005, relativa a la Carta ambiental precitada (excepto sobre antenas: véase infra, Nº 10). Sin embargo, es probable que su existencia haya impedido iniciativas, algunas de ellas pueden ser peligrosas pero otras habrían sido beneficiosas para la Nación (Ver también infra, nuestros 12 y s). Con sabiduría, La Corte de Casación rechazó en 2011 admitir que el principio de precaución puede dar nacimiento a un régimen autónomo de la reparación. El no está creando obligaciones particulares en favor de las personas privadas (especialmente en los caso de incertidumbre científica) por lo que se impone sólo a las autoridades públicas58.


8. Finalidad del principio precautorio [arriba] - 


Es el resultado de desarrollos precedentes que el principio de precaución tenga un objetivo mucho más amplio que la tradicional obligación de prevención (que conserva un amplio espacio en el Derecho de la responsabilidad, y extiende su imperio en el Derecho laboral59, sin dejar de mencionar por supuesto el dominio de la acción pública, para evitar crímenes y delitos). Mientras que el deber de prevención reposa en un enfoque racional fundado en el riesgo, claramente conocido, que puede ser evaluado y advertido, el principio de precaución se basa en los riesgos hipotéticos e inverificables (en los dominios de la ciencia60 incluyendo el cuidado de la salud, de la bioética y medio ambiente), en la parte inferior sobre los miedos imaginarios (a menudo irracionales). Tiende a instaurar, « una responsabilidad en beneficio de la duda a la carga de todos aquellos que no han adoptado una conducta apropiada desde la perspectiva de anticipar, de prevenir [...] los simples riesgos susceptibles de dañar que amenazan el futuro de nuestra civilización » (Denis Mazeaud61). Sin embargo, no todas las situaciones creativas de peligro eventual, se marcan por los siguientes caracteres: Un contexto de incertidumbre científica asociado a la plausible posibilidad de daños graves e irreversibles (llegando a algunos intereses colectivos). En la parte inferior, en este sentido es el redescubrimiento, bajo un nuevo nombre, de la virtud moral y jurídica de la prudence62, en el sentido aristotélico63. Pero la prudencia, (o, si se prefiere una palabra más neutral, la vigilancia) escuchado ampliamente, e incluyendo a las generaciones a venir (y cuyas medidas de aplicación revelan entonces, lo esencial, de la opción política). Las medidas deben ser proporcionadas y provisorias.


9. Propuesta doctrinarias para una responsabilidad autónoma fundada en el principio de precaución [arriba] - 


Se inscribe dentro de una larga tradición de propuestas doctrinales en materia de responsabilidad civil que a menudo fueron adoptadas por los jueces y se convirtió en derecho positivo64, un autor, Mathilde Boutonnet65, en su tesis ha remarcado el argumentó a favor de una posición mucho más radical. En efecto, este autor desea que la fama del principio acceda a un estado de verdadera responsabilidad civil autónoma, no requiere las condiciones tradicionales de responsabilidad civil. Ella sería destinada a evitar el riesgo de daño grave e irreversible para al ambiente o para la salud. El resultado sería una acción preventiva y colectiva, no se traduce esto en oraciones por la naturaleza. 


10. Aplicación judicial del principio de precaución sobre antenas relé [arriba] - 


Los tribunales aplican el principio de precaución sobre antenas relé de telefonía móvil66 (celular), de una manera cuestionable, este principio no sólo hace frente a los poderes públicos y no siendo invocable, como un principio constitucional, por los ciudadanos. Además, el principio de precaución, «si es aplicable a cualquier autoridad pública en el ámbitos de sus atribuciones, no puede tener por objeto ni por efecto permitir que una autoridad pública exceda su ámbito de competencia y de intervenir fuera de sus áreas de atribuciones» (Consejo de Estado, 26 octubre 201167). Hasta el momento, el más alto tribunal administrativo francés ha juzgado que era aplicable en materia de urbanismo68. El Consejo de Estado reconoció jurisdicción exclusiva a las autoridades del Estado para reglamentar la aplicación de las antenas relé sobre el territorio69. En efecto, un alcalde, actuando como autoridad de policía general, no puede interferir en el ejercicio de la policía especial de las comunicaciones electrónicas por parte del Estado, de suerte que él es incompetente para prohibir temporalmente en el territorio de su comuna la implantación de antenas de telefonía móvil, sin poder invocar a este respecto el principio de precaución; sin embargo, puede actuar mediante el uso de su poder de policía especial de urbanismo. En fin, en seis juicios rendidos en 201270, el Tribunal de conflictos se pronunció sobre la competencia relativa a la acción de responsabilidad civil intentada por los residentes contra un operador de telefonía móvil de la siguiente manera. El principio de la separación de poderes se opone a que el juez judicial sea competente para determinar la acción para impedir la instalación de una antena71, o la interrupción de la emisión, la interdicción, eliminación o el desplazamiento de una estación de radio con licencia72, en caso de riesgo de interferencia o daño a la salud. En revancha, el juez judicial es competente para conocer los conflictos, por un lado, a la obtención de indemnización de los daños y perjuicios en la reparación de los menoscabos causados por el funcionamiento de una tele estación; por otra parte, para hacer cesar los trastornos anormales relacionados con molestias evidentes y de inconvenientes anormales distintos de los que están relacionados con la protección de la salud pública y la interferencia73, que debe ser muy raro. Uno de los juicios precitado utilizó la expresión « principio de precaución reforzado»74. Estos juicios fueron mantenidos por los tribunales de apelación de Aix-en-Provence75 y de Versailles76. Sin embargo, ellos generalmente no se fundamentan en el principio de precaucion77, [sino] en la existencia de problemas anormales de barrio78, en desnaturalizar completamente esta teoría79. En efecto, porque mientras pueda existir eventualmente un miedo (parece infundado), no existe riesgo. La sentencia de la Corte de Apelaciones de Versalles del 04 de febrero de 2009 condenó a un operador para que quite su antena de enlace basado en un silogismo terrible: después de haber explicado largamente que ningún estudio científico demostró la existencia de un riesgo, incluso los pequeños, en la salud de las antenas de telefonía móvil80, la sentencia indica que a la inversa «no existe elemento para excluir perentoriamente el impacto en la salud pública de la exposición a las personas » a su onda81. El inconveniente no es el resultado de la certidumbre del daño potencial, sino de su incertidumbre; la responsabilidad será admitida sin culpa y sin riesgo de daño82. Afortunadamente, otras decisiones son más razonables83 o más hábiles84. Nuestros ciudadanos a propósito de estas antenas, [padecen] de una curiosa esquizofrenia: mientras que no pueden moverse sin sus teléfonos móviles y sin sus tabletas, que utilizan en exceso, en todos los lugares, a tiempo y contratiempos, rechazan la implementación de antenas cerca de su casa! Por último, no debe ser el principio de precaución que genera la investigación en la búsqueda de «riesgo cero». Es difícil encontrar el equilibrio adecuado entre la toma de riesgos y su negativa, entre la temeridad y la pusilanimidad. 


11. Del principio de precaución al miedo del progreso [arriba] - 


Durante largo tiempo, el progreso fue visto como necesariamente beneficioso, inocente y vivió de una manera despreocupada, y aún con un inveterado optimismo heredado del siglo XVIII. El General de Gaulle (1890-1970) no cesó de invocar en sus discursos (y se burló de los nostálgicos por el pasado, lamentando las lámparas de aceite y los veleros). Esto ya no es el caso. El filósofo alemán Hans Jonas (1903-1993), inspirador del principio de precaución85, ha demostrado que nuestro tiempo fue marcado por el paso de la heurística del progreso a la heurística del miedo. Descubrir, o redescubrir, que el progreso contiene dentro de sí las fuerzas de la oscuridad y a menudo se consideran una amenaza de alienación. Vivimos en un « mundo desencantado », de confusión, de duda y de inquietud. Los hombres temen ahora ser aprendices de brujo, provocar catástrofes durables e irreversibles. La « posmodernidad » camufla a menudo la pérdida de confianza en el progreso o incluso el catastrofismo tecnófobos86 (asociados con su subproducto, el periodismo de terror), el temor del crecimiento económico y una diabolisación de la ciencia y de la tecnología, en un oscurantismo de palabra. De una sociedad impulsada en exceso por la intoxicación de los progresos, nos mudamos imperceptiblemente a una sociedad minada en exceso por el riesgo y el miedo87 que suscita, avivadas por ciertas ideologías ecologistas (cuyas sugerencias a menudo son muy cuestionables88), en busca de un mítico mundo perfecto. Al mismo tiempo, esta adoración de la naturaleza empuja al extremo oscuro del panteísmo y al neo-paganismo89, colocar en el mismo plan que el hombre mientras ella está a su servicio, aunque debe respetar; en otras, los ecologistas realizan una suerte de sacralización de la naturaleza (como si las tempestades, los terremotos, las avalanchas, las epidemias o los virus no fueran naturales), en que reducen al hombre, asociada a una diabolización de la ciencia donde están los riesgos principales. Por lo tanto, los datos del principio de precaución, magnificados, elevados al rango de mito fundacional, sustituyen las difuntas ideologías. No hicimos de la sabiduría de las Naciones (la prudence) a la estupidez de las Naciones (el principio de precaución se entiende como tal)?


12. Los efectos perversos del principio precautorio [arriba] - 


Si el principio de precaución no plantea desconfianza en sí mismo, cuando se presenta de manera razonable90, él es actualmente objeto de una manía probablemente excesiva, convirtiéndose en una ideología segura, corre el riesgo de generar efectos perversos, incluyendo la espera frente al progreso técnico y el exceso de prudencia. También podría llevar a la autoridad pública a intervenir excesivamente en cada rincón de la actividad cotidiana, como puede contrastarse en Francia y en la Unión Europea, donde la regulación de más en más abundante en todas las áreas, originando una pesadilla de seguridad que intoxica nuestra existencia. Parece que los seres humanos, con la fragilidad del cristal, es una especie en peligro de extinción! Además, el principio de precaución porta «las semillas de futuros litigios basados sobre una pregunta inédita para los tomadores de decisiones tanto publicas como privadas: « ¿cómo lidiar con la incertidumbre?»91, incluyendo científicos. Ello tiende a convertirse en una ideología política pesimista, de miedo irracional y de posición lasciva, pegarse al mundo de las imágenes, donde predomina la emoción y con ella la parálisis, como en los libros y en las películas del inefable Nicolás Hulot92 cantado en exceso por los medios de comunicación en otoño de 200993, dar una imagen amable y generoso de ideas más que discutible94, una ecología del miedo95 ; asociado con el mito totalitario del « crecimiento cero », a través de la renuncia a la energía nuclear96, o incluso una petición de decrecimiento97 y el anticapitalismo primario. Sin embargo, «no es el miedo ni el decaimiento que nos ayudan a prepararnos para el futuro, mas bello y buen progreso de la inteligencia» 98 y las aplicaciones de los descubrimientos hechos y desarrollado gracias a ello por los investigadores, particularmente en nuevas tecnologías99. Los « bobos »100 parisinos parecen estar más preocupados por el destino de cualquier insecto particular que el de los jóvenes que llegan a un mercado laboral saturado. Sería mejor considerar el llamado a la precaución como una excepción a la libertad, más bien que como un principio101. Ello daría lugar a las siguientes consecuencias: esta excepción es de interpretación estricta102, la prueba esta en la carga de quien la invoque103, finalmente ella es sumisa a la exigencia de proporcionalidad104.


13. Peligros del principio precautorio. Promoción para el principio de audacia [arriba] -  


Si no tenemos cuidado, si él era mal entendido, el principio de precaución (loable en sí mismo, pero criticable cuando se confina al principio de la inhibición y la inmovilidad, convirtiéndose en un nuevo populismo105) podría ser un freno a la investigación y la actividad industrial, lo que sugiere que se pueden prever todos los riesgos y, gracias a los poderes públicos, la eliminación inesperada ¿No es este el signo de orgullo desmedido? Creo razonablemente que puede proteger contra todo, e incluyendo contra lo que no es previsible, hacerlos desaparecer, como por arte de magia, todas las aleas de la existencia! Además, contiene un estigma de la ciencia y la juridización (juridisation) de la sociedad106. A término, los países que han sublimado el principio de precaución experimentarán la decadencia y entumecimiento107. ¿La mutación de los aprendices de brujos en « bellas durmientes » es deseable? ¿Una posición intermedia no sería preferible? La prudencia no es el arte de esquivar riesgo y responsabilidades, pero debe asegurar la eficacia de la acción. El hombre prudente es quién sabe discernir, con rectitud y audacia, que es lo que conviene hacer (Aristóteles denominaba phronêsis a esta capacidad intelectual). La prudencia es sabiduría en acción, sabiduría práctica, una sabiduría de vida. Sí, el auténtico prudente es hombre de acción, un aventurero incluso, sabe tomar riesgos para lograr el fin deseado. Quien vive sin tomar decisiones de riesgo y sin audacia no es demasiado sabio como él cree. El miedo paraliza y duerme nuestras capacidades. El desarrollo de la ciencia y la tecnología es una extensión de la aventura humana108; el uno y el otro interactúan continuamente, el hombre encuentra por medios técnicos nuevas posibilidades de exploración, reconfiguración y desarrollo de la creación, que jamás se completa. La técnica es una de las dimensiones esenciales de la inventiva de la vida (que durante largo tiempo los ingenieros eran héroes y modelos109). Nosotros no podemos olvidar... El principio de precaución, esta bien, sea! Pero deseo que no eclipse el principio de la realidad (porque está muy lejos el conocimiento de una eventualidad para la capacidad de tomar la medida de la realidad y sacar las conclusiones necesarias), y lo que yo llamo después de largo tiempo el principio de riesgo (toma de decisiones de riesgo, reflexiva, sabiamente) o, si se prefiere, el principio de la audacia110 y de la inventiva! Una audacia activa, perseverante y creativa (y no una pusilanimidad pasiva, temerosa, denigrante o indigna). « El riesgo no es el peligro, y no debe confundir participar y exponerse»111. Sabiduría « no es pasividad sino la inteligencia de la acción » 112, asociada con optimismo constructivo113. "Pesimismo está en del estado de ánimo, el optimismo es de la voluntad" 114. El mayor riesgo sería que se deje de tomar riesgos115. "Siempre elige seguridad es sin duda un gran riesgo"116. El principio de precaución, magnificado como lo es ahora, es una especie de nueva y utópica línea Maginot117, tan peligrosa y tan ineficiente. Muchas precauciones por la noche. También aprobé el voto de una enmienda a la Ley Macron118 dictada por la Asamblea Nacional, en febrero de 2015, creando un principio de « innovación responsable » (aunque su objetivo era muy limitado: « el objetivo es valorizar la innovación de las pequeñas y medianas empresas en la compra y suministros como en la labor de las autoridades locales y de toda la administración»); pero esa disposición no estaba en el texto votado definitivamente (Ley Nº 2015-990 06 de agosto de 2015, «para el crecimiento, la actividad y la igualdad de oportunidades económicas »). Previamente, un proposición constitucional de ley pretendía reemplazar, en el artículo 5 de la Carta de medio ambiente de 2004, la expresión « principio de precaución » por el « principio de innovación responsable », pero desafortunadamente fue rechazado en primera lectura por la Asamblea Nacional en 04 de diciembre de 2014. Yo espero que una nueva tentativa en este sentido venga y sea coronada con éxito.


14. La libertad de los investigadores [arriba] - 


Deje que los investigadores, inventores y empresarios audaces continúen modificando el mundo. La aplicación del principio precautorio a los organismos genéticamente modificados (OMG) y a las ondas electromagnéticas es una forma de irracionalidad teñida de demagogia, lejos de datos científicos119. La malaria mata a 3 millones de personas al año alrededor del mundo desde la prohibición del insecticida de la DTT, con el pretexto de que tiene algunos inconvenientes menores (mientras que todavía se permite fumar, causa de 100 millones de muertos en el siglo XX, está todo autorizado: vamos comprende!). Pierre y Marie Curie tienen sus investigaciones sobre el radio120 o Pasteur para el desarrollo de suero antirrábico (en 1885), (que hubiera ocurrido si) hubieran sido sujetados por el principio de precaución121? Si el profesor Carpentier no tomó ningún riesgo, él habría sido incapaz de implantar prótesis de corazón totalmente artificial (de la sociedad francesa Carmat) después de diciembre de 2013 (fruto de la investigación durante un cuarto de siglo) intervenciones todavía excepcionales que deben convertirse en lugar común. Mientras que, en Francia, 10.000 personas mueren cada año como consecuencia de una caída en las escaleras, ¿se deben eliminar? ¿Habría desarrollado la invención de la electricidad, si hubiera sabido que iba a producir 1 millón de muertes, especialmente por electrocución, desde su utilización? Nuestros estilos de vida y comportamientos sociales están están en proceso de rápido levantamiento, por el hecho de la nueva revolución que aparece122, se manifiesta bajo las características de la industria 4.0, con las plantas conectadas, robótica y « la inteligencia artificial » (IA). En comparación con revoluciones anteriores123, que eran industriales, la corriente no se limita a la industria, pero cubre el conjunto de actividades humanas (más allá de economía). Además, tiene tres caracteres distintivos124: su velocidad (su evolución es exponencial y no lineal); su amplitud (se aplican técnicas múltiples); por último, su influencia sistémica (sobre las empresas, compañías y países). Algunos caracterizan estos diversos desarrollos con la expresión: innovaciones disruptivas125 (transposición de la disruptiva tecnología, forjada por la American Clayton Christensen en 1995). Lejos de nosotros se oponen a apoyar este movimiento para evitar sus derivados! El que siembra poco, recoge poco. No hay ninguna seguridad absoluta. Dar las gracias a todos los investigadores, todos los empresarios y todos los héroes del pasado que fueron pruebas de audacia que afortunadamente no era limitada su actuación por el principio de precaución. Siempre habrá eventos peligrosos, imprevisibles o irresistibles (sin dejar de mencionar a los individuos que no respetan la ley). El hecho de la vida a veces es doloroso, como observó poéticamente el libro de la Eclesiastés (Qohélet)126, lo que muchos contemporáneos niegan127. Peor aún, ella es a menudo peligrosa e incluso mortal, porque la muerte siempre gana (la finitud que hace parte de la condición humana; muerte, retrocesos en el índice de natalidad, deja espació para el rejuvenecimiento continuo de la genero humano128)! En cualquier caso, la responsabilidad no puede ser un remedio contra todos los riesgos de la aventura humana. Nuestra sociedad fatigada no puede soportar, no sólo la desgracia, incluso el más mínimo inconveniente; esta deriva « conduce a una debilidad general, de temperamento cursi y llorones, incapaces de resistir cualquier tormenta»129. En Francia, mientras que el partido republicano siempre había asociado la idea de democracia a los de la ciencia y el progreso, el principio de precaución se magnifica por la izquierda que, paradójicamente, ya no es más progresiva, su ideología dominante siendo ahora la protección, como principal objetivo la seguridad de los beneficios otorgados (y asistencia generalizada). Sin embargo, el futuro será mejor por los avances generados por la investigación científica que implica asumir riesgos medidos, así como por el desarrollo del emprendimiento audaz. La precaución no debe vivir doblada sobre ella misma; su verdadera dignidad se manifiesta por su unión, tanto con audacia como con la razón. En definitiva, el principio de precaución es más peligroso que enigmático! Desde que llego a la conclusión que la responsabilidad civil, cuyo universalismo es de una calidad maravillosa (véase supra n° 2), debe continuar para cumplir con sus diferentes roles tradicionales (ver no. 3 arriba), entre los cuales la función preventiva, pero sin ser invadida por la ideología segura de un principio de precaución paralizante. 


15. En el campo contractual [arriba] - 


La situación es bien diferente en el campo contractual, sobre todo en presencia de un profesional. No podría esperar pasivamente los acontecimientos, sentarse de « brazos cruzados ». Ellos deben ser activos 130y mostrar el «discernimiento» 131, no lo que debe ser eficaz. Su inercia constituye un fracaso. En otras palabras, la vigilancia es un deber de su negocio/trabajo/métier132. Como tal, se consideró que los notarios, redactores de las escrituras de venta, « podría no limitarse, imprudentemente, a [ganar dinero] sobre la base de certificados que se podrían inferir, sin ser técnico, que ellos eran falsos » 133. En algunas áreas, la vigilancia se incrementa en razón de la naturaleza de los actos, incluyendo todo lo relacionado con la seguridad de las personas, pero también las instituciones financieras cuando sospechan que la operación podría participar en el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo (Código monetario y financiero, art. L. 561-5, I al. 2; C. mon. parte final, art. L. 561-10-2134). El pináculo/summum del arte es considerar todos los diversos incidentes que posiblemente podrían perturbar la ejecución del contrato, con el fin de prescribir los remedios. Esto es lo que llamo el principio de anticipación, más relevante que el principio de precaución. Mientras que el segundo es una excepción a la libertad, el principio de la anticipación en contrario es una manifestación del ejercicio de la libertad contractual y su inventiva. Esto es particularmente así en la redacción de contratos de negocios. El jurista, redactor de dicho contrato, es una suerte "de anticipador" o previsionista, imaginando todos los peligros posibles para alejarlos y organizar las formas de remediar (todo contrato tiene un juicio potencial!). En este sentido, hay una estrategia legal135. El jurista redactor debe tener el espíritu en alerta, medir todos los riesgos eventuales tratando de lidiar con ellos, debe mantener el espíritu crítico contra las fórmulas de la emporte-pièce (para el golpe) que le son sugeridas por los negociadores técnicos y cuyo significado es impreciso, incluso si afirman que tal es el uso. Por otro parte, es importante especificar cuidadosamente y a fondo las obligaciones de las partes. Más las tareas del proveedor son precisas, indicando lo que él se compromete a realizar y, en su caso, lo que no se activa (lo que él no se compromete) reduce el riesgo de una acción de incumplimiento contractual importante136. Con el objetivo de claridad y precisión, las partes limitan el papel del intérprete, mientras mantienen el control de la aplicación de los efectos del contrato que ellos desean137. Dos peligros opuestos amenazan al redactor: la brevedad y la logorrhea (parloteo). Se debe evitar el primero no dejando ninguna cláusula esencial sin caer en el segundo, que llevaría a señalar lo obvio y a transformar el contrato en un resumen de un curso de Derecho de los contratos! 


 


 


Notas [arriba] -  


* Profesor emérito de la Universidad Toulouse 1 Capitole1; Miembro Honorario del Instituto de responsabilidad Civil y del Estado de Medellín (Colombia); Miembro del Comité de Honor de la Asociación Iberoamericana de Derecho Privado; Profesor invitado de la Universidad Externado de Colombia (Bogota).


1 Mon site: http://pers o.orang e.fr/p hilippe -le-tou rneau
2 J. Tamayo Jaramillo traduisit et fit publier en Colombie deux de mes livres : La Responsabilidad civil, Legis (Colombie), 2004 ; La Responsabilidad civil profesional, Legis (Colombie), 2006, 2e édition 2014.
3 Où, parmi d’autres amis et personnalités, j’ai aussi rencontré un autre grand juriste américain, Argentin, Marcelo López Mesa, qui me fit collaborer à deux de ses traités: F. Trigo Represas et M. López Mesa, Tratado de la responsabilidad civil, La Ley (Buenos Aires), 2004, tome IV, p. 901 et s.; Tratado de responsabildad médica, Legis (Buenos Aires), 2007, p. 399 et s.
4 Membre permanent du Conseil de sécurité de l’ONU, elle reste, malgré ses difficultés, la 6e puissance économique du monde en 2016. – Elle demeure en Europe le champion quant à la création d’entreprises, devant le Royaume-Uni, l’Italie et l’Allemagne, notamment grâce aux nombreuses « jeunes pousses » (start-up) dans le domaine de l’électronique. Dans l’Eurêka Park du « Consumer Electronic Show » de Las Vegas, en janvier 2016, les Français occupaient la deuxième place pour les entreprises innovantes après les États-Unis. La France possède le deuxième espace maritime au monde, ce qui est une chance pour l’avenir (C. Buchet, Cap sur l’avenir ! À contre-courant, les raisons d’être optimistes, éditions du Moment, 2014). La francophonie, progresse. Grâce notamment au dynamisme de l’Afrique les experts prévoient qu’en 2050 notre planète comptera 700 millions de francophones.
5 La France se situe au troisième rang mondial pour le nombre d’entreprises et d’organismes innovants, en prenant en compte les brevets déposés (la 1re place étant occupée par Peugeot Citroën), selon un classement publié par le groupe Thomson Reuters le 12 novembre 2015, derrière le Japon et les États-Unis, devant l’Allemagne et la Corée du Sud. Paris est également troisième pour l’accueil des centres de recherche et de développement, derrière Shanghai et São Paulo (Le Figaro, 5 févr. 2016). – Des Français ont été les pionniers dans la conception des éléments clés de « l’intelligence artificielle » (IA), qui se développe rapidement et constitue un aspect déterminant de la nouvelle révolution industrielle en cours. Actuellement, un millier de chercheurs travaillent dans ce domaine en France, surtout à Paris, Marseille et Toulouse. – Narendra Modi, Premier ministre Indien, déclara le 24 janvier 2016, lors d’une conférence de presse, que « l’innovation est la plus grande force de la France » (Le Figaro, 25 janv. 2016).
6 C’est aussi le cas des États-Unis d’Amérique, une des causes du succès inattendu aux primaires du candidat républicain Donald Trump.
7 Dont le niveau de vie en 2015 restait le troisième du monde (après les États-Unis et l’Allemagne, devant la Royaume-Uni et le Japon), selon une étude du FMI (Les Échos, 19 nov. 2015, p. 17), malgré la crise et l’afflux d’immigrés (en dehors de la vague massive d’arrivée en Europe, depuis 2015, en provenance de Syrie et d’Irak, qui a peu atteint la France, environ 300.000 personnes arrivent chaque année dans ce pays. – En 2012, selon l’Insee, le nombre d’immigrés et d’enfants d’immigrés en France, donc en ne retenant que la 1re et la 2e génération, s’élevait à 12,5 millions).
8 Ce fait est relevé par tous les observateurs, y compris étrangers, par exemple S. Hazareesingh, Ce Pays qui aime les idées. Histoire d’une passion française, Flammarion, 2015.
9 « Il n’y a pas de vide juridique, en ce sens que le droit a toujours en lui des ressources pour combler les lacunes de ses propres textes » (J. Carbonnier, Droit civil. Introduction, PUF Thémis, 26e éd., 1999, n° 59.
10 Préface à A. Brun, Rapports et domaines des responsabilités contractuelle et délictuelle, Sirey, 1931, p. V.
11 Voyez notamment : M. Mekki, « La cohérence sociologique du droit de la responsabilité civile », Mélanges G. Viney, LGDJ, 2008, p. 739 et s.
12 Sur la notion : C. Thibierge, « Le droit souple. Réflexions sur les textures du droit », RTD civ. 2003, p. 599 et s. – Et dans la matière : L. Maurin, « Le droit souple de la responsabilité civile », RTD civ. 2015, p. 517et s.
13 A. Caillé (direction), La Quête de la reconnaissance, nouveau phénomène social, La Découverte, 2007.
14 Je ne distingue pas ces deux mots, mais préfère celui d’indemnisation, en la qualifiant d’appropriée, ou d’adéquate. – En revanche, j’oppose les régimes de responsabilité des régimes spéciaux d’indemnisation, indépendants des mécanismes de la responsabilité proprement dite (voyez l’étude desdits des régimes spéciaux dans Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats. Régimes d’indemnisation, Dalloz Action, 10e éd., 2015/2015, nos 8050 et s.).
15 S. Carval, La Responsabilité civile dans sa fonction de peine privée, préface G. Viney, LGDJ, 1995.
16 Car la peine privée ne correspond ni à la lettre ni à l’esprit des articles 1240 et 1241 du code civil (nouvelle numérotation des articles 1382 et 1383, du moins à partir de l’entrée en vigueur de l’ordonnance n° 2016-131 du 10 février 2016 ayant réformé le droit des contrats), dans lesquels la « réparation » relève de la justice commutative (suum cuique tribuere, donner à chacun ce qui lui revient, c’est-à-dire que l’échange entre les personnes doit s’exercer dans l’exact respect de leurs droits), se traduisant ici par le rétablissement du patrimoine dans son état antérieur, alors que la peine privée ressort de la justice distributive, et présente de ce fait un caractère d’assouvissement (un peu comme l’est la réparation du préjudice moral). – Selon une distinction due à saint Thomas d’Aquin (~1225-1274), la justice commutative s’oppose à la justice distributive. Alors que la première traite des rapports de personne à personne (sous forme d’équivalence des biens échangés), la seconde considère les échanges entre les communautés et à l’intérieur du groupe ; elle règle ce que la communauté doit aux citoyens, proportionnellement à leurs contributions et à leurs besoins (la solidarité relève de celle-ci). La responsabilité objective est de l’ordre de la justice distributive. Mais c’est aussi parfois le cas, en fait, subrepticement, de la responsabilité subjective lorsque le juge condamne l’auteur du dommage sans que le lien de causalité soit clairement établi, ou à des dommages et intérêts élevés en se fondant sur le fait qu’il est assuré.
17 G. Grundeler, L’Investissement, étude juridique, thèse Aix-Marseille, 2014, n° 287. – Voyez sur le parasitisme : Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., nos 7081 et s.
18 J.-S. Borghetti, « Les intérêts protégés et l’étendue des préjudices réparables en droit de la responsabilité civile extra-contractuelle », Mélanges Geneviève Viney, LGDJ, 2008, p. 145 et s., spéc. p. 169.
19 Comparez : F. Trico Represas et M. López Mesa, Tratado de la responsabilidad civil, La Ley (Buenos Aires), 2004, tome I, p. 61 et s.
20 V. notamment : O. Mouysset, Contribution à l’étude de la pénalisation, préface B. Beignier, LGDJ, 2008.
21 Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., nos 649 et s.
22 Ph. Pierre, Vers un droit des accidents. Contribution à l’étude du report de la responsabilité civile sur l’assurance privée, thèse Rennes, 1992, spéc. nos 166 à 298. – M. Robineau, Contribution à l’étude du système responsabilité, préface M.-L. Demeester, Defrénois, 2006, nos 221 et s. ; l’auteur expose toutes les techniques du Droit des assurances destinées à prévenir les risques. Et, de façon plus originale, il propose un renouvellement du Droit de la responsabilité par le Droit des assurances, en exploitant ses potentialités relatives à la prévention, afin d’atteindre un meilleur équilibre entre les objectifs d’indemnisation des victimes et la prévention des dommages (par une plus grande « responsabilisation » des agents). – R. Bigot, L’Indemnisation par l’assurance de responsabilité civile professionnelle. L’exemple des professions du droit et du chiffre, avant-propos H. Slim, préface D. Noguero, Lextenso, 2014, nos 982 et s.
23 V. surtout : C. Bloch, La Cessation de l’illicite. Recherche sur une fonction méconnue de la responsabilité civile extracontractuelle, préface R. Bout, avant-propos Ph. le Tourneau, Dalloz, 2008.
24 C. Sintez, La Sanction préventive en droit de la responsabilité civile, préface P. Noreau et C. Thibierge, Dalloz, 2011, no 800.
25 Même si la distinction entre la réparation et de la cessation de l’illicite avait été établie par le doyen René Savatier (Traité de la responsabilité civile, tome II, 2e édition, 1951, nos 594 et s.), puis développée par M.-É. Roujou de Boubée (Essai sur la notion de réparation, préface P. Hébraud, LGDJ, 1974).
26 V. sur la cessation de l’illicite : Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., nos 2441 et s.
27 À condition, selon Cyril Bloch, La Cessation de l’illicite, thèse préc., nos 385 et s., qu’il existe un trouble, défini par lui comme propriété actuelle du fait illicite et simple potentialité du dommage.
28 C. Bloch, La Cessation de l’illicite, thèse préc., distingue bien la cessation de l’illicite de la réparation en nature, en séparant les notions de fait dommageable et de dommage, notamment au no 116 : Lorsque « le juge cherche à empêcher le dommage futur de se réaliser en adoptant des mesures qui préviennent ou font cesser le fait ou l’état de fait potentiellement dommageable […] c’est alors de la cessation de l’illicite qu’il s’agit ». Mais, s’il « cherche à prévenir le dommage futur en adoptant des mesures qui paralyseront ou réduiront les conséquences de la réalisation du fait dommageable », il s’agit alors de réparation. – Adde : C. Bloch, « La Cessation de l’illicite », dans F. Terré (direction), Pour une réforme du Droit de la responsabilité civile, Dalloz, 2011, p. 88 et s.
29 C. Bloch, La Cessation de l’illicite, thèse préc., nos 295 et s., l’action en cessation a un caractère objectif.
30 S. Grayot, La Cessation de l’illicite, thèse préc., nos 456 et s. (V. le texte légal proposé en ce sens au no 547).
31 Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., nos 101 et s.
32 C. Sintez, La Sanction préventive en droit de la responsabilité civile, thèse préc., no 804.
33 Voyez notamment sur la prévention dans les activités à risque : L. Mazeau, La Responsabilité civile des professionnels exploitant une activité à risque, préface J. Julien, PUAM, 2013, nos 106 et s.
34 Signifiant en réalité principe de prévoyance.
35 Issu de la loi no 95-101 du 2 février 1995, relative au renforcement de la protection de l’environnement ; cet article a été modifié par la loi no 2002-276 du 27 février 2002, relative à la démocratie de proximité. Rappel : Tous les codes, lois, ordonnances et décrets français se trouvent en espagnol dans le site http://legifrance.gouv.fr/, dont l’accès est gratuit.
36 V. son commentaire par J. Rochfeld, RTD civ. 2005, p. 470 et s.
37 Cons. const., 8 avr. 2011, no 2011-116 QPC, JO 9 avr., p. 6361 [troubles du voisinage et environnement] ; JDI 2011, p. 367 ; RJDA 2011, no 656. – V. sur cette décision : F.-G. Trébulle, « Le Conseil constitutionnel, l’environnement et la responsabilité : entre vigilance environnementale et pré-occupation », RDI 2011, p. 367 ; M. Bary, « L’Obligation de vigilance à l’égard des atteintes à l’environnement », RLDC 2011, no 4340.
38 Comparez : C. Scognamiglio, « Danno ambiante et funzioni della responsabiltà civile », dans Estudios de Derecho civil en memoria de Fernando Hinestrosa, Universidad Externado de Colombia, 2014, tome I, p. 759 et s.
39 Ajouté par l’ordonnance no 2004-670 du 9 juillet 2004, portant transposition de la directive 2001/95/CE sur la Sécurité générale des produits et adaptation de la législation au droit communautaire en matière de sécurité et de conformité des produits ; modifiée par l’ordonnance no 2008-810 du 22 août 2008, complétant la transposition de la directive 2001/95/CE 3 déc. 2001 relative à la sécurité générale des produits.
40 Par exemple dans le transport des marchandises : Cass. com., 5 juin 2007, Bull. civ. IV, no 157 ; RTD civ. 2007, p. 567, obs. B. Fages : « En s
e déterminant ainsi, sans rechercher, comme elle y était invitée, si l’impossibilité de localiser les marchandises remises à la société E. pendant leur acheminement ne constituait pas un manquement de celle-ci à une obligation essentielle ».
41 Ph. Pedrot (direction), Traçabilité et responsabilité, Economica, 2003.
42 Entré en vigueur le 1er août 2015. – Voyez pour sa présentation : Ph. Brun, « La responsabilité civile et le nouveau code civil et commercial argentin », RLDC 2015, chron. 5999. – R. Cabrillac, « Le nouveau code civil et commercial argentin : l’éclatante réussite d’un audacieux pari », D. 2015, chron. p. 2397 et s.
43 Consultable sur le site http://www.infojus.gob.ar/
44 F. Trico Represas et M. López Mesa, Tratado de la responsabilidad civil, La Ley (Buenos Aires, Argentine), tome I, p. 64, à propos de l’article 1585 du projet de 1998, reproduit par l’article 1710 actuel précité.
45 Notamment : G. Viney et P. Kourilsky, Le Principe de précaution, O. Jacob, 2000. – D. Bourg et J.-L. Schlegel, Parer aux risques de demain, le principe de précaution, Seuil, 2001. – M. Boutonnet, Le Principe de précaution en droit de la responsabilité civile, préface C. Thibierge, LGDJ, 2005. – J.-P. Desideri, « La Précaution en droit privé », D. 2000, chron. p. 238 et s. – (Collectif), « Le principe de précaution », D. 2007, dossier p. 1515 et s. – M. Boutonnet, « Bilan et avenir du principe de précaution en droit de la responsabilité civile », D. 2010, chron. p. 2662 et s.
46 Voyez notamment sur celle-ci : J. Tamayo Jaramillo, De la responsabilidad civil, Temis (Bogotá), 1999, tome I, nos 194-195.
47 CA Paris, 16 févr. 2000, PIBD 2000, III, p. 324.
48 Trib. Conflits, 14 févr. 2000, req., no 00-02.929, Ratinet, Bull. T. confl. no 2.
49 CA Versailles, 29 juin 2000, D. 2001, somm. p. 1234, obs. Y. Picod. – CA Paris, 10 janv. 2001, D. 2001, somm. p. 1311, 2e esp., obs. Y. Serra.
50 Cass. 1re civ., 7 mars 2006, no 04-16179, Bull. civ. I, no 142 ; RTD civ. 2006, p. 565, obs. P. Jourdain. – Rejetant le pourvoi contre : CA Versailles, 30 avr. 2004, D. 2004, p. 2071. – V. sur cet arrêt : C. Radé, « Distilbène® : le laboratoire jugé responsable et coupable », RCA 2004, chron. n° 22. – Cass. 1re civ., 7 mars 2006, no 04-16180, Bull. civ. I, no 143.
Nota : Les numéros des pourvois des arrêts de la Cour de cassation, qui figurent après la date de l’arrêt, ont été indiqués, afin de faciliter la consultation de ces décisions sur le site http://legifrance.gouv.fr/ – Quand vous arrivez sur le site, il faut cliquer sur jurisprudence judiciaire, puis il suffit de mettre le numéro dans la case « Numéro d’affaire ».
51 Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., n° 3758.
52 G.-J. Martin, « Précaution et évolution du droit », D. 1995, chron. p 299 et s, spéc. II, 1°. – Du même, « La mise en œuvre du principe de précaution et la renaissance de la responsabilité pour faute », Cah. dr. entr. 1999/1, p. 3 et s.
53 Voyez mon plaidoyer pour un Droit des dommages corporels, permettant d’en indemniser ses victimes, automatiquement et forfaitairement, quelle qu’en soit la cause : Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., nos 91 et s.
54 Comparez la position de C. Radé, « Le Principe de précaution, une nouvelle éthique de la responsabilité ? », RJ envir. 2001 (numéro spécial), p. 75 et s., exposant que le principe de précaution pourrait renforcer l’efficacité de la responsabilité civile quant à l’indemnisation et à la prévention, au prix de quelques aménagements.
55 D. Mazeaud, « Responsabilité civile et précaution », dans La Responsabilité civile à l’aube du XXIe siècle, RCA juin 2001, nos 19 et s.
56 O. Lucas, « La Convention européenne des droits de l’Homme et les fondements de la responsabilité civile », JCP G 2002, I, 111, nos 13 et s.
57 Cass. 3e civ., 3 mars 2010, no 08-19108, Bull. civ. III, no 53 ; D. 2010, p. 2419, note E. Bouchet-Le Mappian : l’arrêt constate que le principe de précaution de l’article L. 110-1 du code de l’environnement a été respecté.
58 Cass. 3e civ., 18 mai 2011, no 10-17645, Bull. civ. III no 80 ; D. 2011, p. 2089, note M. Boutonnet ; RTD civ. 2011, p. 540, obs. P. Jourdain : la cour d’appel a énoncé « à bon droit que la charte de l’environnement et le principe de précaution ne remettaient pas en cause les règles selon lesquelles il appartenait à celui qui sollicitait l’indemnisation du dommage à l’encontre du titulaire de la servitude d’établir que ce préjudice était la conséquence directe et certaine de celui-ci et que cette démonstration, sans exiger une preuve scientifique, pouvait résulter de présomptions graves, précises, fiables et concordantes » ; V. sur cet arrêt : M. Bary, « Le Principe de précaution et la responsabilité civile : à propos de champs électromagnétiques », RCA 2011, étude n° 11.
59 Voyez sur ce dernier point : M.-T. Aubert-Monpeyssen et P.-Y. Verkindt, dans (collectif), La Santé du salarié, Dalloz, 2000, p. 29 et s.
60 L. Baghestani-Perrey, « Le Principe de précaution : nouveau principe fondamental régissant les rapports entre le droit et la science », D. 1999, chron. p. 457 et s.
61 D. Mazeaud, « Responsabilité civile et précaution », article préc., no 3.
62 Dans le même sens : C. Bloch, L’Obligation contractuelle de sécurité, préface R. Bout, PUAM, 2002, nos 342 et s. – Et, dans un sens voisin : S. Grayot, Essai sur le rôle des juges civils et administratifs dans la prévention des dommages, thèse Paris I, 2006, nos 467 et s. – TGI Créteil, réf., 11 août 2009, D. 2009, AJ, p. 2164, obs. Y. Rouquet ; JCP G 2009, no 455, note J.-V. Borel : associe le principe de précaution au devoir de prudence.
63 P. Aubenque, La Prudence chez Aristote, PUF, collec. Quadrige, 6e édition, 2014.
64 Ph. le Tourneau, « La responsabilidad civil francesa. ¿Derecho doctrinal o Derecho jurisprudencial? », dans Responsabilidad civil, derecho de seguros y filosofía del derecho. Homenaje al profeor Javier Tamayo Jaramillo, Biblioteca Jurídica Diké, 2011, tome II, p. 1375 s.
65 M. Boutonnet, Le Principe de précaution en droit de la responsabilité civile, op. cit.
66 TGI Grasse, 17 juin 2003 : publié après S. Kowouvih, « Les Troubles anormaux de voisinage et les antennes-relais de téléphonie mobile : une utilisation inédite du principe de précaution en matière de responsabilité civile », RCA 2003, chron. n° 29. – TGI Nanterre, 18 sept. 2008, no 07-02.173, D. 2008, p. 2916, note M. Boutonnet ; JCP G 2008, II, 10208, note J.-V. Borel ; RDI 2008, p. 489, obs. F.-G. Trébulle : considérant que le risque de dommage sanitaire constitué par l’antenne-relais constitue un trouble de voisinage devant être pris en compte au nom du principe de précaution. – TI Angers, réf., 5 mars 2009, no 08/00765, JCP G 2009, II, 10099, note J.-V. Borel. – TGI Créteil, réf., 11 août 2009, no 2009/00658, préc. – En revanche, TGI Lyon, ch. urg., 15 sept. 2009, CCE 2009, no 100, note Ph. Stoffel-Munck ; Gaz. Pal. 2010, 1, 919, note M. Mekki : tout en reconnaissant que le juge judiciaire peut, sur le fondement du principe de précaution, prendre des mesures effectives et proportionnées, encore faut-il qu’existe un risque sérieux, ce qui n’est pas le cas en l’espèce.
67 Conseil d’État, 26 oct. 2011, req., nos 326492, Commune de Saint-Denis, et n° 341767, Sté française de radiotéléphone (deux arrêts), D. 2011, AJ p. 2660 (décision no 341767) ; JCP G 2012, no 60, note D. Del Prete et J.-V. Borel.
68 Conseil d’État, 19 juill. 2010, req., no 328687, Assoc. Quartier « Les Hauts de Choiseul », Lebon 333 ; JCP G 2010, no 55, note D. Del Ponte et J.-V. Borel ; D. 2010, p. 2468, obs. F.-G. Trébulle : en présence d’une controverse scientifique sur leur dangerosité, le Conseil d’État estime que, face à une telle situation d’incertitude, un maire ne commet pas d’erreur manifeste en autorisant l’implantation d’une antenne-relais sur le territoire de sa commune.
69 Conseil d’État, 26 oct. 2011, req., nos 326492 (trois arrêts).
70 Trib. confl. 14 mai 2012, req. nos C3844, C3846, C3848, C3850, C3852 et C3854, D. 2012, p. 1930, note G. J. Martin et J.-C. Msellati ; JCP G 2012, no 820, note M. Bacache. – G. Viney, « Le contentieux des antennes-relais », D. 2013, chron. p. 1489 et s.
71 Cass. 1re civ., 17 oct. 2012, no 11-19259, Bull. civ. I, no 208 ; D. 2013, AJ p. 2123, obs. B. Mallet-Bricout et N. Reboul-Maupin ; D. 2014, pan. p. 104, obs. F. G. Trébulle ; Gaz. Pal. 29 nov. 2012, p. 16, note M. Mekki, 3e esp.; RDI 2012, p. 612, obs. A. Van Lang ; CCE 2012, no 133, note G. Loiseau, 2e espèce.
72 Cass. 3e civ., 19 déc. 2012, no 11-23566, Bull. civ. III, no 198; D. 2014, AJ p. 104, obs. F. G. Trébulle ; RDI 2013, p. 162, obs. Ph. Malinvaud : « L’action tendant à obtenir l’enlèvement d’une station radioélectrique régulièrement autorisée par l’autorité administrative ne relève pas de la compétence du juge judiciaire ».
73 Cass. 1re civ., 17 oct. 2012, no 10-26854, Bull. civ. I, no 207; D. 2014, pan. p. 104, obs. F. G. Trébulle ; RDI 2012, p. 612, obs. A. Van Lang ; Gaz. Pal. 29 nov. 2012, p. 16, note M. Mekki, 2e espèce.
74 TGI Grasse, 17 juin 2003, préc.
75 CA Aix-en-Provence, 8 juin 2004, D. 2004, p. 2678, note M. Boutonnet. – En revanche, la même cour d’appel d’Aix-en-Provence considéra, dans un arrêt du 15 septembre 2008 (JCP 2009, 123, 4, obs. Ph. Stoffel-Munck, 1re espèce), qu’une antenne-relais ne présente pas de danger et refusa donc d’en ordonner le démontage. – Et, selon Aix-en-Provence, 4e ch. A, 24 juin 2011, JCP G 2011, no 1073, les autorités compétentes ayant procédé à « la mise en œuvre de procédures d’évaluation des risques et l’adoption de mesures provisoires et proportionnées afin de parer à la réalisation du dommage », le principe de précaution a été respecté.
76 CA Versailles, 4 févr. 2009, RG 08/08775, Lapouge c/Bouygues télécom, JCP E 2009, 1336, note J.-V. Borel ; RTD civ. 2009, p. 327, obs. P. Jourdain. – M. Boutonnet, « Le Risque, condition “de droit” de la responsabilité civile, au nom du principe de précaution ? (à propos de Versailles, 4 févr. 2009) », D. 2009, point de vue p. 819 et « Les risques éventuels générés par les antennes-relais de téléphonie mobile », Gaz. Pal. 2009, 2, doctr. p. 3430 et s. – J.-Ph. Feldman, « Le Trouble voisinage du principe de précaution (sur CA Versailles, 4 févr. 2009) », D. 2009, chron. p. 1369 et s. – Ph. Stoffel-Munck, « La Théorie des troubles de voisinage à l’épreuve du principe de précaution: observations sur le cas des antennes-relais », D. 2009, chron. p. 2817 et s. – C. Quérel-Ambrunaz, « Antennes-relais: distinguer risque, trouble et préjudice sur fond de principe de précaution », RLDC 2009, chron. n° 3374. – C. Gateau, « Antennes-relais : le point sur l’actualité récente », LPA 9 déc. 2009, no 245, chron. 6. – N. Leblond, « Feue la responsabilité pour trouble anormal de voisinage d’antennes-relais? », RCA 2011, étude n° 2. – Et, pour une critique scientifique : D. Zmirou-Navier, « L’Antenne de Pandore », Gaz. Pal. 2009, 2, doctr. p. 3427 et s.
77 V. toutefois : CA Versailles, 4 févr. 2009, no 08/08775, préc. – Adde depuis: CA Montpellier, 15 sept. 2011, no 09/01086, D. 2012, pan. p. 53, obs. Ph. Brun ; D. 2012, p. 267, note B. Parance. – TI Angers, réf., 5 mars 2009, no 08/00765, préc.: fondé sur le principe de précaution et sur l’article 809, al. 1er, du code de procédure civile.
78 En revanche, le TGI Lyon, ch. urg., 15 sept. 2009, préc., jugea à bon escient qu’en l’absence de tout risque prouvé de dommage, les ondes émises par une antenne-relais ne peuvent pas constituer un trouble de voisinage. – CA Aix-en-Provence, 4e ch. A, 24 juin 2011, préc., idem. – V. sur les troubles anormaux de voisinage : Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., nos 7158 et s.
79 Surtout, à cet égard: Ph. Stoffel-Munck, « La Théorie des troubles de voisinage à l’épreuve du principe de précaution… », chron. préc.; N. Leblond, « Feue la responsabilité pour trouble anormal de voisinage d’antennes-relais ? », article préc., montrant qu’il n’y a ni trouble, ni trouble anormal. – En revanche, selon un autre auteur, le principe de précaution, appliqué franchement mais raisonnablement, serait préférable et pourrait jouer un rôle modérateur dans les litiges portant sur les antennes-relais : M. Boutonnet, « Les Risques éventuels générés par les antennes-relais de téléphonie mobile », article préc.
80 Telle est la conclusion, tant du rapport scientifique de l’Agence française de sécurité sanitaire de l’environnement et du travail (Afsset) du 15 oct. 2009, que de l’avis exprimé le 17 déc. 2009 conjointement par les Académies des sciences, des technologies et de médecine. Les représentants des trois académies estiment aussi que, s’il est possible de réduire l’exposition aux antennes-relais en les multipliant, ce faisant on risque d’augmenter sans raison la puissance d’exposition des mobiles des 85 % de Français qui les utilisent: Qui veut faire l’ange fait la bête (selon un aphorisme célèbre inspiré par Pascal). – Adde: A. Perrin et M. Souques (direction), Champs électromagnétiques, environnement et santé, Springer, 2010, montrant que les radiofréquences ne présentent pas de « risque significatif » pour la santé. Du reste, il est avéré que ces antennes émettent cent mille fois moins d’énergie que les antennes de télévision, qui n’ont jamais suscité de plaintes !
81 Comparez, aussi contestable, avec : CA Montpellier, 15 sept. 2011, RG no 09/01086, préc. : la crainte constitutive du trouble peut résulter de ce que les riverains n’ont « aucune garantie de l’absence de risque sanitaire généré par l’antenne-relais ».
82 Ph. Stoffel-Munck (« La Théorie des troubles de voisinage à l’épreuve du principe de précaution… », chron. précitée, nos 19 et s.). – L’auteur montre aussi les dangers politiques et économiques de cet arrêt (chron. préc., nos 29 et s.).
83 Cass. 3e civ., 3 mars 2010, no 08-19108, préc. : le risque de pollution d’une source par un forage ayant formelle ment été exclu par l’expert judiciaire, le principe de précaution ne peut recevoir application. – CA Chambéry, 2e ch., 4 févr. 2010, RG no 09/00731, JCP G 2010, no 531, note B. Parance : rejette une demande de démantèlement d’une antenne-relais au nom du principe de précaution, en exposant excellemment que ce principe ne consiste pas à supprimer tout risque mais à adopter les mesures proportionnées, ce qui est le cas en l’espèce ; l’arrêt relève aussi que le juge judiciaire n’a aucune légitimité pour remettre en cause la réglementation applicable auxdites antennes. – CA Lyon, 6e ch., 3 févr. 2011, RG no 09/06433, CCE 2011, no 35, obs. Ph. Stoffel-Munck: encore à propos d’une antenne-relais; pas de trouble anormal de voisinage, car l’existence d’un risque sanitaire lié aux ondes émises par les antennes est indéterminé; et le principe de précaution ne peut pas être retenu, car « il n’appartient pas au juge de prendre en compte l’angoisse suscitée par la croyance, même erronée, de l’existence d’un risque ».
84 TGI Nevers, 22 avr. 2010, no 10/00180, Sté Orange, RCA 2010, no 275, note C. Sintez : ordonne des mesures préventives au nom d’un principe de précaution sanitaire, distinct du principe de précaution environnemental ; « il convient donc d’admettre l’existence d’un principe général de précaution en matière de santé distinct de celui concernant les conséquences sur l’environnement, cohérent avec la théorie générale de la responsabilité, et obligeant toute personne à agir avec prudence, dans des conditions raisonnables et proportionnées, pour prévenir les atteintes qu’elle est susceptible de porter à la santé humaine ».
85 Ou plutôt, le principe de précaution est la traduction juridique des conceptions philosophiques de cet auteur (Hans Jonas, Le Principe Responsabilité. Une éthique pour la civilisation technologique, traduction française par J. Greisch, Le Cerf, 1997).
86 Fondé sur des affirmations présentées comme des dogmes, qui pourtant ne sont pas scientifiquement prouvées, comme le fait que le réchauffement climatique serait exclusivement causé par l’homme, alors que le grand historien Le Roy-Ladurie a montré, qu’à l’époque où Jules César entrait en Gaule (en 58 avant Jésus-Christ), le climat était plus chaud qu’aujourd’hui (et plus chaud encore autour de l’an mil : en ce temps, le Groenland était couvert de prairies ! Histoire du climat depuis l’an mil, Flammarion, 1967). Au demeurant, les plus grandes menaces de l’humanité, à vue humaine, sont le manque d’eau, la sous-alimentation d’un milliard de personnes, les bidonvilles dans lesquels s’entassent un milliard et demi d’êtres humains, les guérillas, le terrorisme (notamment islamiste) ou les guerres civiles et non le réchauffement climatique.
87 C. Lambert, La Société de la peur, Plon, 2005. – Ph. Vuitton, Peurs ? Ellébore, 2006. – B. Tertrais, L’Apocalypse n’est pas pour demain. Pour en finir avec le catastrophisme, Denoël, 2011, stigmatisant « le marché de la peur » et « les bateleurs de l’apocalypse », alors que la société n’a jamais été aussi prospère, sereine et protectrice qu’actuellement. – P. de La Coste, Apocalypse du progrès, préface F. Rouvillois, éditions Perspectives libres, 2014.
88 Voyez J. de Kervasdoué, Les Prêcheurs de l’apocalypse. Pour en finir avec les délires écologiques et sanitaires, Plon, 2007. – Il existe actuellement une sorte de fanatisme et de totalitarisme « vert ». – Dans Climat Investigation (éditions Ring, 2015), Ph. Verdier dénonce les liens entre scientifiques, politiques, lobbies économiques et ONG environnementales; il relève, tant l’amalgame erroné entre la météo et le climat effectué par les médias, que les incertitudes à propos du réchauffement climatique (sciemment gommées par le GIEC), tout en avançant plusieurs arguments pour battre en brèche l’idée d’un consensus scientifique sur le sujet. – O. Postel-Viney, La Comédie du climat, éditions J.-C. Lattès, 2015 : l’auteur relève que la thèse selon laquelle le réchauffement climatique serait d’origine humaine ne peut être ni démontrée ni infirmée. – C. Gerondeau, Climat : j’accuse, éditions du Toucan, 2015, idem, de plus contestant que 80 % de l’énergie mondiale puisse être produite par les énergies dites renouvelables en 2050, et estimant que l’accès à l’électricité reste une priorité pour un nombre considérable de personnes des pays en voie de développement ou émergents (rien qu’en Afrique, 650 millions de personnes n’ont actuellement pas accès à l’électricité, donc pas accès à l’eau et à la santé, ce qui nuit grandement au développement de ce continent d’avenir). – Du reste, le 30 novembre 2015, lors de la grande conférence sur le climat COP 21 à Paris, le Premier ministre Indien Narendra Modi implora la communauté internationale de laisser « de la place pour la croissance des pays en développement », indiquant que son pays, dont 300 millions d’habitants sont encore privés d’électricité, a toujours besoin des énergies traditionnelles ; l’Inde, loin de renoncer à ses abondantes ressources en charbon pour fournir de l’énergie, compte en doubler sa consommation d’ici 2020, même si elle veut « les rendre plus propres ». Quant à la Chine, elle ne s’est engagée, lors de la COP 21, à plafonner ses émissions de CO2 qu’autour de 2030 ; elle va continuer à construire des centrales à charbon mais en diminuant le nombre des ouvertures, tout en développant l’électricité d’origine nucléaire (en 2016, 24 centrales sont en construction).
89 S. Furfari, Dieu, l’homme et la nature. L’écologie, nouvel opium du peuple ? éditions Bourin, 2010.
90 En se souvenant que le mot de précaution vient de præcavere, signifiant prendre garde. Qui ne souscrirait à la consigne de prendre garde?
91 Ph. Brun, « Rapport introductif », dans La Responsabilité civile à l’aube du XXIe siècle, RCA juin 2001 ; Et « Personnes et préjudices », Revue générale de droit [Ottawa] 2003 (33), p. 187 et s., no 34.
92 Écologiste convaincu, mais habitué aux longs voyages en avion et adepte des déplacements en hélicoptère; hostile à la société de consommation, mais vendant (indirectement) de nombreux produits dérivés autour de l’étiquette Ushuaïa (de son ancienne émission de télévision).
93 N. Hulot, Le Syndrome du Titanic, tome II, Calman-Lévy, 2009 ; le film, catastrophique et réquisitoire plus que documentaire, de J.-A. Lièvre et N. Hulot, portant le même titre, est paru concomitamment.
94 J. de Kervasdoué, « Les Absences de M. Hulot », Le Figaro, 13 oct. 2009, p. 14. – C. Allègre, L’Imposture climatique. Conversations avec Dominique de Montvalon, Plon, 2010. – B. Rittaud, Le Mythe climatique, Seuil, 2010, met notamment en garde contre ce qu’il nomme la climatomancie.
95 P. Bruckner, Le Fanatisme de l’Apocalypse, Grasset, 2011, prônant une écologie de l’admiration plutôt qu’une écologie de la désolation des écologistes affichant une « séduction de la peur ». – V. aussi, pour une vision raisonnable et positive de l’écologie: M. Fontenoy, Ras-le-bol des écolos. Pour que l’écologie rime avec économie, Plon, 2013. – Et pour une écologie plaçant l’homme en son cœur, T. Derville, Le Temps de l’homme. Pour une révolution de l’écologie humaine, Plon, 2016. – Je suis évidemment favorable à une écologie raisonnable et à la lutte contre le réchauffement climatique, celui-ci contribuant notamment à la dégradation des terres arables en Afrique qui entraîne des conséquences fâcheuses sur la sécurité alimentaire et donc sur la pauvreté de ce continent.
96 Le renouvellement complet du parc nucléaire de la France est estimé à 350 milliards d’euros, tandis que le coût de son remplacement par les énergies dites renouvelables (qui sont en réalité surtout intermittentes), présentées comme la solution, serait de 2.800 milliards d’euros (pour la création d’un parc éolien et solaire capable de produire une électricité constante), rien que pour la France, comme cela a été démontré par Jean-Marc Jancovici, ingénieur polytechnicien, dans son livre Dormez tranquilles jusqu’en 2100 et autres malentendus sur le climat et l’énergie, éditions Odile Jacob, 2015 ; l’Institut Montaigne (laboratoire d’idées [think-tank]) a publié un rapport en mai 2016 montrant les avantages de l’énergie nucléaire, notamment quant à sa compétitivité face à toutes les autres énergies. – En marge de la conférence sur le climat de Paris COP21 de décembre 2015, quatre « climatologues » (non Français) de renom ont lancé un appel en faveur d’un essor du nucléaire, afin d’atteindre l’objectif de limiter le réchauffement de 2 degrés, les énergies dites renouvelables ne pouvant pas permettre d’y parvenir (Le Figaro, 4 déc. 2015, p. 13).
97 Alors que l’Europe comptait en 2015 pas moins de 23 millions de chômeurs.
98 L. Ferry, « Monsieur Hulot ou la stratégie de la chauve-souris », Le Figaro, 15 octobre 2009, p. 15.
99 J. Staune, Les Clés du futur. Réinventer ensemble la société, l’économie et la science, préface J. Attali, Plon, 2015.
100 Le terme bobo, contraction de bourgeois-bohème, désigne de manière péjorative « l’individu libéral sur le plan économique comme sur le plan moral, détaché des contingences matérielles et hypocritement préoccupé de questions sociales, gagnant sur tous les plans grâce à son art du ?politiquement correct”» (A. Collet, Rester bourgeois. Les quartiers populaires, nouveaux chantiers de la distinction, éditions La Découverte, 2015, introduction). Ainsi le bobo est le dernier avatar de la « belle âme » dont se moquait déjà Hegel : derrière le vernis de l’idéalisme, une bonne dose d’hypocrisie et d’égoïsme, votant à gauche mais vivant de façon confortable, prônant le retour à la marche et au métro mais utilisant de puissantes berlines, militant pour la décroissance mais allant passer ses vacances au bout du monde, souhaitant la mixité sociale mais vivant dans les « beaux quartiers » et mettant ses enfants dans les écoles privées, etc. Les principaux tragiques attentats de novembre 2015 à Pairs eurent lieu dans le cœur bon enfant du Paris bourgeois-bohème.
101 En ce sens : H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, préface J. Mestre, PUAM, 2011, nos 323 et s.
102 H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, thèse précitée, nos 327 et s.
103 H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, thèse précitée, nos 331 et s.
104 H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, thèse précitée, nos 335 et s. – V. sur le principe de proportionnalité : Ph. le Tourneau, Droit de la responsabilité et des contrats, op. cit., n° 3705.
105 V. notamment les critiques de : G. Bronner et É. Géhin, L’Inquiétant principe de précaution, PUF, 2010.
106 V. notamment sur cela : F. Demichel, « Le Droit malade de la peste : les ravages du principe de précaution », RGDM 2010, p. 303 et s.
107 J. de Kervasdoué, La Peur est au-dessus de nos moyens. Pour en finir avec le principe de précaution, Plon, 2011 ; dénonçant l’obscurantisme régnant en France actuellement, fruit du principe de précaution exacerbé. – Du même auteur, Ils ont perdu la raison, Laffont, 2014.
108 Comparez : D. Lecourt, Humain, Post-humain, PUF, 2003. – H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, thèse précitée, no 66, « La liberté de prendre des risques, condition de l’innovation ».
109 V., sur l’histoire des ingénieurs: H. Vérin, La Gloire des ingénieurs, Albin Michel, 1993.
110 Comparez: M.-L. Brun, Oser décider, Atelier, 2005, invitant et aidant à prendre des décisions. – F. Demichel, « Le Droit malade de la peste: les ravages du principe de précaution », article précité (spéc. p. 314 et s.), plaidant pour un Droit instrument du « goût de l’avenir ». – G. Bronner, La Planète des hommes. Réenchanter le risque, PUF, 2014.
111 B. Vergely, Petit précis de morale, éditions Milan (Paris), 2005, p. 136.
112 B. Vergely, op. cit., p. 138.
113 Comparez : Ph. Gabillet, Éloge de l’optimisme. Quand les enthousiastes font bouger le monde, éditions Saint-Simon, 2010. – J. Staune, Les Clés du futur. Réinventer ensemble la société, l’économie et la science, op. cit., est résolument optimiste sur l’avenir. – C. Buchet, Cap sur l’avenir! À contre-courant, les raisons d’être optimistes, éditions du Moment, 2014, donne des raisons de l’être.
114 É.-A. Chartier (dit Alain), philosophe (1868-1951).
115 Comparez: H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, pour lequel la prudence exige la prise de risques (thèse précitée, nos 45 et s.) ; de plus, notamment, la liberté de prendre des risques est la source du déploiement de la personnalité (thèse précitée, nos 47 et s.) ; elle est une composante de la liberté personnelle (thèse précitée, nos 100 et s.).
116 Ph. Vuitton, Peurs? op. cit.
117 La ligne Maginot (du nom d’un ministre de la guerre) était un ensemble de fortifications construite par la France le long d’une partie de ses frontières avec la Belgique, l’Allemagne et l’Italie de 1928 à 1940, qui n’empêcha pas l’invasion de 1940 par l’Allemagne, de sorte que l’expression « ligne Maginot » est devenue synonyme d’une défense considérée comme inviolable, mais qui se révèle inefficace.
118 Nom du ministre de l’économie.
119 Il est pour le moins étonnant que l’on accepte sans discussion les scientifiques mettant en avant le réchauffement climatique mais, qu’à l’inverse, l’on rejette catégoriquement le point de vue des scientifiques niant tout danger des OGM ou des ondes électromagnétiques. – Alors que la France était, il y a quelques années encore, un des leaders mondiaux de la recherche relative aux OGM, la recherche et l’industrie portant sur celle-ci se sont implantées à l’étranger, et ce pays importe des OGM (soja, coton, etc.), tout en pénalisant l’agriculture française!
120 Pour lesquelles ils reçurent le prix Nobel de physique en 1903.
121 H. Barbier, La Liberté de prendre des risques, thèse précitée, nos 107 et s. : « La liberté de prendre des risques, composante de la liberté de la recherche ».
122 L’idée qu’il s’agit d’une 4e révolution est contestée par certains ; ils considèrent que nous sommes toujours dans la 3e, celle-ci se développant dans des innovations techniques faisant apparaître de nouveaux produits et services, des « nanotechs aux biotechs » ; V. en ce sens : C. Saint-Étienne (économiste), « Sommes-nous dans la troisième ou la quatrième révolution industrielle ? », Le Figaro, 3 janv. 2016, p. 14. – Je ne suis pas convaincu, tant l’actuelle révolution est spécifique comme je l’indique dans le texte.
(123) 1re : la machine à vapeur (1740-1840) ; 2e : l’électricité et le moteur à explosion (1869-1960) ; 3e de l’ordinateur à l’internet (1960-2000). – Je m’en suis tenu à la vision traditionnelle ; mais elle fait bon marché de celle qui est intervenue au Moyen Âge (V. sur celle-ci : J. Gimpel, La Révolution industrielle du Moyen Age : Seuil, 1975). L’expression de révolution industrielle, née en France, a été popularisée par Engels, qui l’a reprise dans son ouvrage La Situation des classes laborieuses en Angleterre, publié en 1845.
124 K. Schwab, The Fourth Industrial Revolution: Forum économique mondial, 2016.
125 De l’adjectif disruptif, peu utilisé mais dans la langue française depuis le XVIe siècle, « qui sert à rompre » selon le Dictionnaire de l’Académie française (9e éd.).
126 « Vanité des vanités, tout est vanité! […] Tous les jours de l’homme sont autant de souffrances, ses occupations sont autant de tourments; même le nuit, son cœur n’a pas de repos. Cela aussi n’est que vanité » (Qohélet, 1.2 ; 2, 22-23).
127 La peur contemporaine de la souffrance provoque dans les pays riches une surconsommation d’antidouleurs et de psychotropes qui mettent en péril la santé. L’administration des États-Unis estime que les médicaments antidouleurs causent chaque année la mort de 15 000 personnes (par comparaison, les accidents de la circulation sont à l’origine d’environ 30 000 décès ces dernières années dans ce même pays).
128 F. Damour, Heureux les mortels car ils sont vivants, éditions de Corlevor, 2016.
129 C. Delsol, Les Pierres d’angle, Cerf, 2014, p. 113.
130 Cass. 1re civ., 16 mai 2013, no 12-21.338, Bull. civ. I, no 102 ; D. 2013, p. 1271 ; JCP G 2013, no 762, note P. Sargos ; RTD civ. 2013, p. 619, obs. P. Jourdain: à propos d’un anesthésiste.
131 CA Versailles, 5 déc. 2002, RJDA 2003, no 417. – Comp. : Cass. civ. 3e, 10 juill. 2012, no 10-24.408, RCA 2012, no 308 : la société B. ne pouvait pas « être l’exécutant aveugle des options et modifications du maître d’œuvre, qu’elle savait n’être conformes à aucun des deux projets de l’architecte ni au permis de construire et qui n’a pas fait part de ses réserves au maître d’ouvrage », de sorte que la cour d’appel en a exactement déduit qu’elle avait manqué à son devoir de conseil à l’égard de ce dernier.
132 Cass. 1re civ., 28 juin 1983, no 82-11.885, Bull. civ. I, no 188, conseiller juridique et fiscal. – Cass. 1re civ., 28 avr. 1993, no 91-16.779, Bull. civ. I, no 144, agent général d’assurance. – CA Paris, 30 juin 1994, D. 1995. Inf. rap. p. 3, commissaire aux comptes. – CA Douai, 25 févr. 1999, D. 1999, p. 494, note E. Mouveau, un avocat. – Cass. com., 11 mai 2010, no 09-67.131, RJDA 2010, no 993, 2e esp., banquier. – Cass. 1re civ., 16 avr. 2016, n° 15-14.253, un médecin: diagnostic tardif d’un cancer de la prostate par un médecin traitant, qui a manqué à son obligation de surveillance, indépendamment d’éventuelles doléances du patient, alors qu’un examen de santé antérieur mentionnait des signes cliniques susceptibles d’évoluer vers un cancer de la prostate.
133 Cass. 3e civ., 19 mai 2016, nos 14-28.278 et 14-29.708, Gaz. Pal. 26 juill. 2016. 74, note V. Zalewski-Sicard.
134 Cass. com., 22 nov. 2011, no 10-30.101, Bull. civ. IV, no 190; D. 2011, AJ, p. 2924, obs. X. Delpech ; JCP G 2012, no 5, 105, note J. Lasserre Capdeville : la banque « aurait dû faire preuve d’une vigilance particulière ».
135 Comparez : C. Champaud et D. Danet, Stratégies judiciaires des entreprises, Dalloz, 2006.
136 Comp. : Cass. 1re civ., 3 mars 2011, no 09-70.754, Bull. civ. I, no 43 ; JCP G 2011, chron. 566, no 14, obs. J. Ghestin ; RDC 2011, p. 841, note O. Deshayes : on ne peut pas reprocher à un entrepreneur « d’avoir manqué à une obligation qui ne lui incombait pas ».
137 G. Chantepie, L’exigence de clarté dans la rédaction du contrat, RDC 2012, p. 989 et s., spéc. p. 1007 et s.