ARGENTINA
Doctrina
Título:Evolución del Derecho Ambiental en la política internacional
Autor:Vera Bordaberry Zalazar, Carlos A.
País:
Paraguay
Publicación:Revista Iberoamericana de Derecho Ambiental y Recursos Naturales - Número 20 - Junio 2016
Fecha:10-06-2016 Cita:IJ-IC-304
Índice
Los inicios: Desde Estocolmo
Conclusión
Bibliografía

Evolución del Derecho Ambiental en la política internacional


Carlos Alberto Vera Bordaberry Zalazar (Paraguay)     


Así como el Derecho es evolutivo, las relaciones entre personas cambian, así ocurre también entre los Estados, entonces lo que ayer pudo ser un acierto, hoy puede ser paliativo y mañana un error.


En un principio el ser humano vivía en armonía con la naturaleza, hacía uso y goce de los recursos naturales pero solo para satisfacer sus necesidades primarias, luego y a medida que va (evolucionando) y desarrollando tecnología, se va alejando de los principios naturales, y misma situación se repite entre los Países.


Si bien es cierto diferentes civilizaciones plasmaron medianamente intenciones de protección de los recursos naturales como el Código Hitita que contenía reglas de protección contra la contaminación de las aguas, el Código de Hammurabi 1700 AC que daba protección a la naturaleza en general, La Ley de las XII 490 AC tenían una disposición en la cual se prohibía sepultar o cremar a los muertos en la ciudad, en otra disponían que los cuerpos no podían incinerarse, ni se podían instalar crematorio en un radio de sesenta pies del sitio poblado.


Los inicios: Desde Estocolmo [arriba] 


Formalmente el concepto de Derecho Internacional Ambiental (DIA) nace con la Declaración de Estocolmo de 1972, sin embargo, como todas las ramas de la enciclopedia de las ciencias jurídicas, su nacimiento material se da antes de la reflexión filosófica sobre su existencia, es decir que el hombre primitivo no tenía capacidad de valorar sus relaciones con el ambiente y entre sí, relaciones que eran de poder y fuerza. Tampoco era necesario un tratamiento jurídico hombre medio porque él vivía en armonía con la naturaleza, no era su pretensión dominarla y se consideraba parte de ella.


También en Estocolmo, la Asamblea General de la ONU creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), órgano central a cargo de los asuntos ambientales en la actualidad.


En 1987, se firmó el Protocolo de Montreal para combatir el agotamiento de la capa de ozono. Este acuerdo internacional ha sido un ejemplo de cooperación internacional exitosa, y se cree que gracias al mismo la capa de ozono podría recuperarse para el año 2050.


En 1992, durante esta Conferencia, dos convenciones fueron presentadas para firma de los países: el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). También se estableció la Declaración de Río, la cual reafirmó la Declaración de Estocolmo y el programa de acción Agenda 21, el cual aún guía a los gobiernos y los actores no estatales en las actividades de protección del medio ambiente. Ante la realidad cada vez más evidente de que eran las actividades humanas en pro del crecimiento económico las responsables de las principales amenazas ambientales, en Río el concepto central continuó siendo el desarrollo sostenible.Después de Río, todos los tratados económicos importantes comenzaron a incluir la protección del medio ambiente. Un caso ejemplar es el Acuerdo de Marrakech, por el cual se creó la Organización Mundial del Comercio en 1994, y que fue el primer tratado económico en reconocer las metas de desarrollo sostenible y protección del medio ambiente.


La Convención sobre el Cambio Climático merece mención especial ya que, desde 1995, sus firmantes se han reunido cada año en la llamada Conferencia de las Partes (COP). En ese marco, en 1997, se presentó el Protocolo de Kioto que, a pesar de no haber sido exitoso en mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, fue el primer acuerdo internacional en establecer obligaciones jurídicamente vinculantes para los países desarrollados.


En el 2000, 189 países reunidos en Nueva York adoptaron la Declaración del Milenio, misma que fortaleció la importancia del desarrollo sostenible al reconocer la necesidad de un crecimiento económico sostenible con un enfoque en los pobres y el respeto a los derechos humanos.


Dos años más tarde, en 2002, representantes de 190 países acudieron a la Cumbre Mundial de la ONU sobre el Desarrollo Sostenible, en Johannesburgo, para dar seguimiento a los compromisos de la Cumbre de Río. En esa ocasión, adoptaron la Declaración sobre el Desarrollo Sostenible, centrada en el desarrollo y la erradicación de la pobreza con un enfoque jurídico-económico sobre las “asociaciones público-privadas”.


Y en 2012, la ONU organizó la tercera Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible, conocida como Río + 20, la cual convocó a 192 Estados miembros, empresas del sector privado, ONG y otras organizaciones. El resultado fue un documento no vinculante llamado El Futuro que queremos.


De un tiempo a esta parte los ejes temáticos son las nuevas formas de energías limpias y renovables y el cambio climático.


La primera ventaja de una cierta cantidad de fuentes de energía renovables es que no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones, contrariamente a lo que ocurre con los combustibles, sean fósiles o renovables. Algunas fuentes renovables no emiten dióxido de carbono adicional, salvo los necesarios para su construcción y funcionamiento, y no presentan ningún riesgo suplementario, tales como el riesgo nuclear.


No obstante, algunos sistemas de energía renovable generan problemas ecológicos particulares. Así pues, los primeros aerogeneradores eran peligrosos para los pájaros, pues sus aspas giraban muy deprisa, mientras que las centrales hidroeléctricas pueden crear obstáculos a la emigración de ciertos peces, un problema serio en muchos ríos del mundo (en los del noroeste de Norteamérica que desembocan en el océano Pacífico, se redujo la población de salmones drásticamente).


También existen fuentes renovables contaminantes; en lo que se refiere a la biomasa, es cierto que almacena activamente el carbono del dióxido de carbono, formando su masa con él y crece mientras libera el oxígeno de nuevo, al quemarse vuelve a combinar el carbono con el oxígeno, formando de nuevo dióxido de carbono. Teóricamente el ciclo cerrado arrojaría un saldo nulo de emisiones de dióxido de carbono, al quedar las emisiones fruto de la combustión fijadas en la nueva biomasa.


En la práctica, se emplea energía contaminante en la siembra, en la recolección y la transformación, por lo que el balance es negativo.


Por otro lado, también la biomasa no es realmente inagotable, aun siendo renovable. Su uso solamente puede hacerse en casos limitados. Existen dudas sobre la capacidad de la agricultura para proporcionar las cantidades de masa vegetal necesaria si esta fuente se populariza, lo que se está demostrando con el aumento de los precios de los cereales debido a su aprovechamiento para la producción de biocombustibles. Por otro lado, todos los biocombustibles producen mayor cantidad de dióxido de carbono por unidad de energía producida que los equivalentes fósiles.


Mientras que la energía geotérmica no solo se encuentra muy restringida geográficamente sino que algunas de sus fuentes son consideradas contaminantes. Esto debido a que la extracción de agua subterránea a alta temperatura genera el arrastre a la superficie de sales y minerales no deseados y tóxicos. La principal planta geotérmica se encuentra en la Toscana, cerca de la ciudad de Pisa y es llamada Central Geotérmica de Larderello.


Conclusión [arriba] 


Ya el ex Primer Ministro Ingles Tony Blair había adelantado durante su mandato incluir la temática ambiental como un elemento transversal en lo económico y en lo social, y radica en no lograr articular los compromisos del mercado financiero con las demandas ecológicas en un mundo donde el desarrollo tecnológico demanda un consumo excesivo de los recursos naturales.


El sociólogo Anthony Giddens (asesor de Blair) en su obra “Tercera Vía Latinoamericana” pretende el rescate de valores, tradiciones perdidas como consecuencia de los impactos de la globalización y plantea un escenario internacional para debatir políticas ambientales universales.


Este año (2015) hubo un gran movimiento en materia ambiental en la agenda de los Países más desarrollados, comenzó con la segunda jornada de Cumbre del G7 donde se abordó detalles sobre el borrador Cambios Climáticos, realizado ya en Bonn (Alemania) para luego culminar con éxito la Cumbre del Clima de Paris que se llevó a cabo el mes de Noviembre de 2015 .


El Presidente francés; François Hollande, y la Canciller alemana Ángela Merkel desean que en Paris se logre un acuerdo global y vinculante para reducir de forma radical las emisiones de CO2 y otros gases que provocan el calentamiento global.


La Carta Encíclica del Papa Francisco Laudato Si´ en el Capítulo Quinto menciona el dialogo sobre el medio ambiente en la política internacional, rescato a modo enunciativo el numeral 173: “Urgen acuerdos internacionales que se cumplan, dada la fragilidad de las instancias locales para intervenir de modo eficaz. Las relaciones entre los Estados deben resguardar la soberanía de cada uno, pero también establecer caminos consensuados para evitar catástrofes locales que terminarían afectando a todos.


Actores internacionales desde el Vaticano hasta Hollywood que en su ultima entrega nos suplica el cuidado de los recursos naturales.


Hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables, como el hecho de que Países poderosos expulsen a otros Países residuos e industrias altamente contaminantes.”


Cuando el hombre entienda que la naturaleza puede vivir sin el hombre pero que el hombre no puede vivir sin la naturaleza, habrá hecho las paces con el medio ambiente (ojala no sea demasiado tarde).


 


Bibliografía [arriba] 


Planificación del Medio Ambiente - Julio Carrizosa – CIFCA 1982


Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo - Naciones Unidas - 1993


La Protección del Medio Ambiente en el ordenamiento jurídico español -


Gerardo Ruiz – Rico Ruiz – Universidad Jaén - 1995


Manual de Cooperación Internacional - RACI - 1985


Derecho Internacional Público - Luis Pérez Cabrera – Valleta Ediciones 2015


Laudato SI - Su Santidad Francisco Bergoglio– Librería Editrice Vaticana 2015


La Tercera Vía - Anthony Giddens




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