ARGENTINA
Doctrina
Título:El petróleo
Autor:Frías, Eduardo A.
País:
Argentina
Publicación:Revista Iberoamericana de Derecho Ambiental y Recursos Naturales - Número 30 - Diciembre 2018
Fecha:11-12-2018 Cita:IJ-DXLIV-0
Índice Ultimos Artículos
Introducción
I. Exploración
II. Explotación
III. Industrialización y refinación
IV. Bibliografía y sitios web consultados
Notas

El petróleo


Por Eduardo Arnaldo Frías [1]


Introducción [arriba] 


El petróleo es un líquido natural oleaginoso e inflamable, constituido por una mezcla de hidrocarburos, que se extrae de lechos geológicos continentales o marítimos y del que se obtienen productos utilizables con fines energéticos o industriales, como la gasolina, el queroseno o el gasóleo.[2]


Su principal característica es que se trata de un recurso no renovable, fundamental para el desarrollo económico de los Estados. Se emplean como sustento para las actividades de transporte, producción de energía y bienes. Es el elemento claves para la expansión de esas actividades y por lo tanto delimitan la posibilidad de crecimiento industrial de esas economías.


En la Argentina, la primera ley que reguló los hidrocarburos en forma integral fue la Ley N° 12.161 de 1935 modificando el Código de Minería de 1886.[3] Esta normativa consagraba el dominio de los Estados provinciales o nacionales respecto de las minas de petróleo e hidrocarburos, dependiendo del territorio en que se hallaran; así como admite la exploración y explotación por parte del Estado nacional, provincial o empresas mixtas o privadas.[4]


En 1958, bajo el mandato de Arturo Frondizi, se sanciona la Ley N° 14.773[5], una corta ley de apenas 10 artículos que sin modificar las reglas generales definidas por la normativa anterior, viene a establecer como objetivo principal la propiedad “…exclusiva, imprescriptible e inalienable del Estado Nacional…” e imponer una prohibición para otorgar concesiones de explotación de hidrocarburos a empresas privadas consagrando la exclusividad de su explotación para Y.P.F, ya sea en forma directa o por intermedio de contratos de explotación.


En 1967, la Revolución Argentina deroga la Ley N° 14.773, sancionando el Decreto-Ley N° 17.319[6] aún vigente que, entre varios cambios, suprimió el monopolio de los hidrocarburos a favor de Y.P.F., volviendo a admitir las concesiones de explotación de hidrocarburos a empresas privadas y reafirma la consideraba los hidrocarburos como bienes imprescriptibles e inalienables del Estado Nacional.


La Ley N° 24.145[7] de federalización de hidrocarburos y privatización de Y.P.F. Esta ley transfiere el dominio público de los yacimientos a las provincias, en cuyo territorio se encuentren, incluyendo los situados en el mar hasta una distancia de doce millas marinas de la costa. Al mismo tiempo, deja suspendida esa transferencia del dominio hasta que se sancione una nueva Ley de Hidrocarburos.


En el año 2007, finalmente se sanciona la Ley N° 26.197[8], con tan solo siete artículos, cuyo objeto se limitó a poner en práctica el traspaso del dominio hacia las provincias de acuerdo a lo dispuesto por la Ley N° 24.145 y en la reforma constitucional del año 1994.[9]


Finalmente, en el año 2014, luego de varios meses de negociaciones con las provincias integrantes de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI)[10] y el gobierno nacional, se llega a un entendimiento con el fin de lograr el autoabastecimiento energético, sustituir importaciones y generar un importante ahorro de divisas, mejorando los incentivos a la inversión y producción de hidrocarburos, poniendo el acento en los procesos de exploración y explotación de recursos no convencionales. Lo que dio origen a que desde el Poder Ejecutivo se impulse la actual Ley N° 27.007, modificatoria del anterior Decreto-ley N° 17.319.


I. Exploración [arriba] 


En la industria petrolera, la búsqueda de petróleo se denomina exploración. Su finalidad consiste en el descubrimiento de yacimientos del mencionado hidrocarburo.


En la Argentina, según la Ley N° 17.319, esta actividad puede ser realizada por toda persona física o jurídica que reúnan los requisitos y observen los procedimientos especificados en la sección 5ta., previo permiso otorgado por el Poder Ejecutivo.[11]


Aquellas empresas a las que se les haya otorgado el permiso deberán constituir domicilio en la República, como así también poseer solvencia financiera y capacidad técnica para desarrollar la actividad (art. 5, Ley N° 17.319).


Estos permisos otorgan el domino sobre los hidrocarburos que se extraigan para poder transportarlos, comercializarlos, industrializarlos y exportarlos, conforme las reglamentaciones impuestas por el Poder Ejecutivo (art. 6, Ley N° 17.319) y de acuerdo a las áreas que este haya considerado disponibles para otorgarlos (art. 9, Ley N° 17.319). Por lo tanto, el permiso de exploración le otorga al permisionario la exclusividad para realizar, dentro de las zonas que le haya concesionado el Poder Ejecutivo, todas las tareas necesarias para a búsqueda del hidrocarburo según lo establece la Ley de Hidrocarburos en su título II sección 2°.


Existen distintas técnicas de exploración, que consisten en fotografías aéreas, satelitales y por radar, que permiten determinar características relacionadas con la vegetación, topografía, corrientes de agua, tipos de roca, fallas geológicas y anomalías térmicas.


Otra de las técnicas de exploración es la geológica, desarrollada a través de la observación directa de los terrenos, análisis químicos, estudios microbiológicos y fotogeología.


Un tercer método de exploración es a través de técnicas geofísicas y geoquímicas como la gravimetría, magnetometría y la sísmica.


Una vez recolectada toda la información, obtenida mediante los distintos métodos ya mencionados, se continúa con su procesamiento por especialistas técnicos, quienes también interpretarán los resultados y determinarán las ubicaciones para la perforación de los pozos exploratorios. Estas recomendaciones y estudios son entregados a los especialistas en Ingeniería de Petróleo, encargados de dirigir la etapa de las perforaciones exploratorias. La única forma de verificar la existencia de petróleo en el subsuelo, aún después de explorar su probable ubicación, es perforar un pozo en el lugar.


Cualquiera de las tareas implicadas en la exploración solo podrá ser realizada, una vez que la concesionaria cuente con los permisos de la autoridad de aplicación. Al vencer los permisos, toda la información obtenida como consecuencia de la exploración, deberá asimismo ser entregada a la autoridad de aplicación, en cabeza del Ministerio de Energía y Minería de la Nación (art. 15, Ley N° 17.319).


Durante las perforaciones exploratorias, se continúa obteniendo información esencial, mediante registros eléctricos con de herramientas electrónicas especiales que miden conductividad eléctrica, radioactividad natural o inducida y velocidad de tránsito de sonido, a través de las distintas formaciones, a medida de que las diferentes sondas recorren el interior del pozo. Además, se toman muestras de terrenos y fluidos de las distintas capaz que se van perforando para comparar con los datos obtenidos previamente. Toda esta información es vital para definir si los trabajos deben continuar o se abandonará esa perforación.


Una vez finalizadas las tareas de la perforación exploratoria, lo prosigue la etapa de “complementación”, en la que se efectúa una serie de tareas que se llevan a cabo mediante el empleo de maquinaria y equipamiento especial que permite su posterior puesta en producción del pozo.


Como contraprestación, el titular de un permiso de explotación deberá pagar por adelantado un canon anual variable, de acuerdo a cada periodo por cada kilómetro cuadrado o fracción (art. 57, Ley N° 17.319).


II. Explotación [arriba] 


Una vez que el pozo se encuentra listo para su explotación, esta se puede dar por “surgencia” natural; esto implica que el hidrocarburo comenzará a brotar como consecuencia de la propia presión a la que se encuentran sometidos debajo del terreno, es decir, que el pozo resulta “surgente”, ya que los fluidos surgirán por sí mismos. Por el contrario, cuando el fluido se encuentra con ciertas dificultades para emanar, ya sea por estar sometido a poca presión, hallarse bajo mucha profundidad o por la permeabilidad de la roca entre la que se encuentra contenido, será necesaria la utilización de equipo especial para que artificialmente se estimule la producción del pozo. En la Argentina, menos de un 10 % de los pozos produce por surgencia natural.


La normativa nacional[12] establece que esta actividad puede ser realizada por empresas estatales, privadas o mixtas, previo permiso otorgado por el Poder Ejecutivo Nacional.


En el caso de aquella empresa que ya cuente con un permiso de exploración y haya encontrado petróleo, debe informarlo a la autoridad de aplicación para evitar las sanciones previstas en la propia ley y poder luego, tramitar el permiso de explotación pertinente (art. 21 y 22, Ley N° 17.319).


En el Titulo II sección 3°, la Ley de Hidrocarburos establece que la concesión de explotación le confiere el derecho exclusivo de extraer los hidrocarburos que se encuentren dentro del territorio asignado por dicho título, realizando los trabajos de búsqueda y extracción de hidrocarburos conforme a las más racionales y eficientes técnicas; así como a construir y operar plantas, depósitos, muelles, etc. y, en general, cualesquiera otras obras y operaciones necesarias para el desarrollo de sus actividades.


El plazo de la concesión tendrá una duración de 25 años para la explotación convencional de hidrocarburos. Si se trata de una explotación no convencional, esta durará 35 años, más un periodo de Plan Piloto de hasta 5 años. Para las explotaciones realizadas en la plataforma continental y el mar territorial, será de 30 años. En todos los casos, los concesionarios cuentan con la posibilidad de solicitar prórrogas adicionales de 10 años cada vez. Asimismo, la ley también admite en su art. 23, agregar el plazo básico pendiente de la concesión de exploración, si es que se solicitó la conversión a un permiso de explotación antes de que aquella venciera.


Por otro lado, una vez otorgada la concesión, el concesionario deberá presentar periódicamente ante la autoridad de aplicación, los programas de desarrollo y compromisos de inversión, correspondientes a cada uno de los lotes de explotación concedidos para su aprobación. Quedando posteriormente obligado a realizar todas las inversiones necesarias para cumplir con la explotación dentro del territorio asignado en un plazo razonable.


El concesionario de explotación deberá pagar anualmente y por adelantado un canon fijo por cada kilómetro cuadrado o fracción asignado. Además, mensualmente deberá pagar en concepto de regalías un 12 % sobre el producido de los hidrocarburos líquidos extraídos en boca de pozo, pudiendo reducirse hasta un 5 %, teniendo en cuanta la productividad, condiciones y ubicación de los pozos (arts. 58, 58 bis y 59, Ley N° 17.319).


En cuanto a los tributos, el art. 56 de la Ley de Hidrocarburos establece que los titulares de permisos de exploración y concesiones de explotación deberán pagar todos los tributos provinciales y municipales existentes a la fecha de la adjudicación, pero no se les podrá imponer nuevos tributos ni aumentar los existentes.


Del mismo modo, se encuentran sujetos al pago de derechos aduaneros, impuestos u otros tributos que graven los bienes importados al país y de recargos cambiarios. Asimismo, estarán obligados al pago del impuesto a las ganancias.


Adicionalmente, la utilidad neta que obtengan en el ejercicio de su actividad, como permisionarios o concesionarios, queda sujeta al impuesto especial a la renta que se fija en la propia Ley de Hidrocarburos (art. 56 inc. c).


III. Industrialización y refinación [arriba] 


Para que el petróleo crudo, ya sea obtenido mediante proceso de explotación convencional o no convencional, satisfaga las necesidades de los mercados consumidores en forma de combustibles, kerosene, plástico, polietileno, parafina, brea, asfalto, petroquímicos, etc., es necesario su industrialización para refinarlo.


El proceso de refinación implica el fraccionamiento y alteración química del petróleo para obtener los derivados comerciales.


El hidrocarburo es una sustancia química cuyas moléculas están compuestas por átomos de carbono e hidrogeno. A su vez, el petróleo crudo está compuesta por una mezcla variable de hidrocarburos, es decir que dentro del petróleo, podemos hallar numerosos tipo de hidrocarburos. Como los hidrocarburos varían según la temperatura, pueden pasar de estado gaseoso a líquidos y de líquidos livianos, poco viscosos, a cada vez mas viscosos, semisólidos y sólidos en los asfaltos para carreteras a medida que va descendiendo la temperatura.


Por lo tanto, la primera parte en el proceso de refinación consiste en separar la mezcla de hidrocarburos en grupos o fracciones similares, es decir que presentan composiciones moleculares similares. Esta separación se logra mediante un proceso llamado “destilación fraccionada”.


Destilación fraccionada


La destilación de petróleo crudo se basa en que, cuando el petróleo crudo es calentado, los hidrocarburos más livianos y volátiles se vaporizan primero, haciéndolo al final los hidrocarburos más pesados y menos volátiles. Estos vapores son luego enfriados y transformados nuevamente en líquidos a temperatura ambiente.


Esta propiedad permite separar los distintos hidrocarburos componentes de la mezcla, en fracciones denominadas cortes, cuyo rango de destilación confiere las propiedades básicas para su empleo posterior.


Sin embargo, esto no es suficiente, ya que luego de la destilación, es necesario otro paso más que implica una modificación molecular de los hidrocarburos para su uso comercial.


Procesos de conversión química


Mientras la destilación logra solamente la separación de los diversos hidrocarburos contenidos en el petróleo crudo, el proceso de conversión cambia su forma química; es decir, produce un cambio molecular por medio de distintas técnicas como el craqueo térmico y catalítico, procesos de reconstrucción molecular, procesos de reformación molecular, proceso de hidrogenación, unidad de coque o el proceso de hidrocraqueo. Cada uno de estos procesos se emplea para obtener distintos productos.


IV. Bibliografía y sitios web consultados [arriba] 


· Ministerios de Energía y Minería: https://www.m inem .gob.a r/index .html.


· Infoleg: http://ww w.infol eg.gob .ar/.


· Instituto Argentino del Petróleo y del Gas: http://www .iapg.org.a r/ web_iapg/.


· Kaindl, Martín. El abecé del Petróleo y del Gas en el mundo y en la Argentina [online], 1° ed., Buenos Aires: Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, 2009, CD interactivo. Disponible en: http://www.iapg .org.ar/web _iapg/pub licacion es/libros -de-interes- general/el-ab ece-del- petrole o-y-del-gas [fecha de consulta 21 de junio de 2016].


· Dino Luis Bellorio Clabot, Luis A. Cavalli, Eduardo A. Pigretti, “Ambiente, Petroleo y Gas”. Editorial Lajouane. C.A.B.A. Mayo de 2011.


· Krom, Beatriz Silvia, “La nueva minería sustentable”. 2° Ed. Buenos Aires, Editorial Estudio, 2009.


· González Carlos Emerito. “Energía y Soberanía”. Ediciones GURE S.R.L. - Avellaneda. Provincia de Buenos Aires.


 


 


Notas [arriba] 


[1]Abogado, Profesor, Especialista en Derecho de los Recursos Naturales, Doctorando.
[2]Real Academia Española. (S.F.). Diccionario de la lengua española (Edición del Tricentenario). Disponible en: http://www.r ae.es/ rae.html [fecha de consulta 21 de junio de 2016].
[3]GADANO, Nicolás. Hidrocarburos, una ley olvidada. [online] Clarín.com. 14 de septiembre de 2014. Disponible en: http://www.iec o.clarin.c om/economia/Hi drocarbur os-ley-olvidad a_0_12118 79100.html [fecha de consulta 21 de junio de 2016].
[4]Ley N° 12.161. Boletín Oficial de la República Argentina. Buenos Aires, Argentina, 1 de abril de 1935.
[5]Ley N° 14.773. Boletín Oficial de la República Argentina. Buenos Aires, Argentina, 13 de noviembre de 1958.
[6]Ley N° 17.319. Boletín Oficial de la República Argentina. Buenos Aires, Argentina, 30 de junio de 1967.
[7]Ley N° 24.145. Boletín Oficial de la República Argentina. Buenos Aires, Argentina, 06 de noviembre de 1992.
[8]Ley N° 26.197. Boletín Oficial de la República Argentina. Buenos Aires, Argentina, 05 de enero de 2007.
[9]Constitución de la nación argentina", Segunda parte, Sección cuarta, Título segundo, Buenos Aires, 1853, (según reforma de 1994), Art. 124: “…Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.
[10]Participan de la OFEPHI las diez Provincias argentinas donde se explota petróleo y gas: Jujuy, Salta, Formosa, Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
[11]Artículo 4.- El Poder Ejecutivo podrá otorgar permisos de exploración y concesiones temporales de explotación y transporte de hidrocarburos, con los requisitos y en las condiciones que determina esta Ley.
Artículo 18.- Los permisos de exploración serán otorgados por el Poder Ejecutivo a las personas físicas o jurídicas que reúnan los requisitos y observen los procedimientos especificados en la sección 5ta.
[12]Artículo 2°.- Las actividades relativas a la explotación, industrialización, transporte y comercialización de los hidrocarburos estarán a cargo de empresas estatales, empresas privadas o mixtas, conforme a las disposiciones de esta ley y las reglamentaciones que dicte el Poder Ejecutivo.