ARGENTINA
Doctrina
Título:El Nuevo Acuerdo Climático Global. Balance de resultados. Principales dimensiones implicadas en la crisis climática
Autor:Abreu, Luciana
País:
Argentina
Publicación:Revista Iberoamericana de Derecho Ambiental y Recursos Naturales - Número 20 - Junio 2016
Fecha:10-06-2016 Cita:IJ-IC-381
Índice Voces Relacionados
Sumarios

La 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 21), que tuvo lugar en París hacia fines de 2015, constituye la cristalización de largos esfuerzos hacia un nuevo acuerdo climático global, que regirá a partir de 2020, con el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 ºC, mejorar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover el desarrollo a través de un crecimiento económico bajo en carbono.


I. Introducción
II.i. La Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático
II.ii. El Protocolo de Kyoto
III. El Nuevo Acuerdo Global
IV. La crisis climática como crisis multidimensional y global
V. Conclusiones
Notas

El Nuevo Acuerdo Climático Global. Balance de resultados. Principales dimensiones implicadas en la crisis climática


Luciana Abreu[1]


I. Introducción [arriba] 


El presente trabajo constituye una aproximación a la temática del régimen internacional de cambio climático a los fines de explicitar diversos aspectos vinculados a la materia, dirigido a quienes se inician en el estudio de este campo del conocimiento. Asimismo, indaga respecto de algunas dimensiones implicadas al momento de pensar en el cambio climático bajo posibles marcos teóricos.


La evolución del régimen internacional de cambio climático reconoce una serie de etapas en dirección a la conformación de un acuerdo global y vinculante.[2] A comienzos de los años ochenta se da un período fundacional donde es creciente la preocupación científica sobre el calentamiento global. A esta fase le sigue una etapa de ajuste desde mediados hasta fines de los ochenta, con la incorporación del debate político al entonces debate científico; posteriormente, tiene lugar un período de pre-negociación entre 1988 y 1990, siendo paulatina la vinculación de los Estados en este proceso; le sigue un período constitucional, entre 1991 y 1995, que da lugar a la adopción y entrada en vigor de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC); se da una extensa fase de regulación, desde 1995 hasta 2007, cuando se negocia, adopta, entra en vigor y se aplica el Protocolo de Kyoto. A este período le sigue una etapa caracterizada por los esfuerzos en materia de negociación y elaboración de un régimen climático post-Kyoto.


La Conferencia de las Partes (COP21) constituye la culminación de un largo proceso de negociación de cara a renovar los compromisos asumidos por las Partes en 1997. Se hará a continuación una breve referencia histórica a la CMNUCC y al Protocolo de Kyoto.


II.i. La Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático [arriba] 


En 1992 se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, conocida como la ´Cumbre de la Tierra´, donde se abrieron a la firma, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CNUDB) y la Convención de Lucha contra la Desertificación (CNULD) [3]


Estas tres Convenciones se encuentran estrechamente relacionadas, dado que el cambio climático afecta la biodiversidad y la desertificación, y ante la mayor intensidad de los efectos del cambio climático, mayor será la pérdida de especies animales y vegetales[4], así como el deterioro de los suelos por pérdida de vegetación con el consiguiente avance de la frontera árida.[5]


Un grupo de enlace mixto fue establecido en 2001 para fomentar la colaboración entre las secretarías de las tres convenciones. Estas temáticas recobrarán impulso tras el nuevo acuerdo que desarrollará en secciones subsiguientes.[6]


La CMNUCC[7] fija el objetivo de estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero ´a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático´, teniendo en cuenta que ´ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible´. Asimismo, se prescribe respecto de establecer inventarios periódicos de emisiones de gases de efecto invernadero de los países industrializados. [8]


II.ii. El Protocolo de Kyoto [arriba] 


El Protocolo de Kyoto, adoptado en la COP3 de 1997, establece[9] límites anuales a las emisiones[10] de países industrializados que ratificaron el Protocolo y ´mecanismos flexibles´, como el denominado ´Comercio de Derechos de Emisión´. A grandes rasgos, puede señalarse que estos mecanismos posibilitan a los países que se encuentran por debajo de los límites máximos de emisión permitida –debido a menores niveles de industrialización- la venta de esa diferencia de carbono, a otro país que encuentra difícil el cumplimiento de los objetivos establecidos de reducción de emisiones. Cabe señalar la implementación de estos mecanismos a través del Programa Europeo para el Cambio Climático establecido en 2000, donde en su marco se formuló el Esquema de Comercio de Emisiones (EST en inglés), dirigido a empresas, con el establecimiento de un límite a las emisiones en fábricas, plantas y otras instalaciones, para la venta de permisos de emisión por parte de aquéllas empresas con niveles menores al límite de emisiones fijado.


El Protocolo de Kyoto, adoptado en 1997 y en vigor desde 2005, puede considerarse como el primer tratado mundial de reducción de emisiones, que incluye limitaciones y reducciones de emisiones cuantificadas a través de objetivos concretos para 37 países industrializados y la Comunidad Europea.[11] El Protocolo establece un primer período de compromiso que cubre el reporte de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero para el período 2008-2012.


En el año 2006, se comenzó la negociación para la continuidad del Protocolo más allá de su primer período, es decir, a partir de 2013. En la Cumbre de Doha[12] de 2012 -COP18/MOP8- se acordó la continuidad del marco jurídico del Protocolo de Kyoto mediante una serie de enmiendas que permitieran su continuidad en un segundo período de compromiso a partir de enero de 2013, donde las Partes del Anexo I del Protocolo de Kyoto asumen compromisos desde 2013 hasta diciembre de 2020.[13]


Puede afirmarse que tanto la Convención Marco de Naciones Unidas como el Protocolo de Kyoto han constituido un foro para la presentación de los compromisos nacionales de reducción de emisiones, fomentando la penetración de las energías renovables. [14]


Respecto del primer período de compromiso, el Protocolo de Kyoto tenía el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 5,2% en comparación con los niveles de 1990, en el año 2012, siendo los países incluidos en el Anexo B del Protocolo los que debían llevar a cabo esos esfuerzos, es decir, 37 países industrializados y la Comunidad Europea. Las emisiones de gases de efecto invernadero en 2012 resultaron un 22,6% menores que en 1990, es decir, cuatro veces más que la reducción acordada.


¿Cómo pensar la vinculación entre la Convención y el Protocolo?


La CMNUCC constituye una respuesta mundial al problema global del cambio climático y su Protocolo marca el punto de inflexión que establece compromisos específicos y vinculantes de reducción de emisiones antropógenas en la atmósfera. Este régimen ha generado un mercado internacional de carbono enfocado a reducir emisiones y contribuir a la transferencia de tecnología hacia países en desarrollo por parte de los industrializados. Su órgano máximo, la Conferencia de las Partes, ha llevado a los Estados a impulsar el desarrollo de las normas de la Convención y negociar nuevos compromisos y acuerdos futuros. La creación del IPCC[15] aportó evidencia empírica que actúa de disparador y factor de presión en la comunidad internacional a la hora de la toma de decisiones; en este sentido, debe destacarse la interacción entre la labor de la Convención en relación con el IPCC, que tiene el rol de proveer información sobre el estado actual del arte en materia de mitigación y adaptación al cambio climático y proyección de escenarios a futuro. La Convención dinamizó el desarrollo del régimen del cambio climático a través de enmiendas y protocolos, y de decisiones de la COP, hacia una cristalización normativa que refleja los avances científicos que la compleja dimensión política de los debates internacionales, debe admitir para desde esa nueva construcción normativa, reformular sus posiciones. Si la Convención se basaba en el principio de equidad bajo la forma de responsabilidades comunes pero diferenciadas, integrando aspectos sustanciales y procedimentales, el Protocolo de Kyoto expande el marco de acción estableciendo la diferencia entre países en vías de desarrollo e industrializados, y para estos últimos, especifica obligaciones.


Sin embargo, el Protocolo ha sido objeto de críticas debido a sus objetivos limitados y por no incluir a todos los emisores, en los objetivos vinculantes de reducción de emisiones[16]. Existe una fuerte resistencia a la transición hacia una economía baja en carbono, tanto por parte de los países desarrollados como por aquellos menos desarrollados, que demandan financiamiento para el desarrollo. Ello hizo necesario un nuevo enfoque descentralizado donde el enfoque top-down queda debilitado teniendo primacía un enfoque de acceso equitativo al desarrollo sostenible y de interacción dinámica y cooperativa entre países.[17]


Como se señalará en los puntos siguientes, el viraje hacia un enfoque bottom-up es central al momento de pensar el componente innovador que implica para el nuevo acuerdo climático global, el concepto de Contribuciones Nacionales Determinadas (INDCs en inglés), donde los países se comprometen a reducir sus emisiones en función de sus circunstancias nacionales.


III. El Nuevo Acuerdo Global [arriba] 


El Nuevo Acuerdo Climático se basa en tres objetivos[18] que expresa su artículo 2: i) aquél relacionado con el aumento de la temperatura media mundial, ii) la importancia de la adaptación, iii) el financiamiento climático.


Este Nuevo Acuerdo Climático lleva a dos cuestiones fundamentales para la reflexión, que giran en torno a pensar i) cuál es la forma legal del Acuerdo de París, y ii) cuáles son las características de sus disposiciones. Un aspecto a destacar radica en que ´The Paris Agreement is a treaty within the definition of the Vienna Convention on the Law of Treaties, but not every provision of the agreement creates a legal obligation. It contains a mix of mandatory and non-mandatory provisions relating to parties’ mitigation contributions, as well as to the other elements of the Durban Platform, including adaptation and finance´.[19]


Los objetivos de adaptación y financiamiento, constituyen un cambio significativo respecto del Protocolo de Kyoto, en tanto se establece que el acuerdo no debe enfocarse únicamente en la mitigación sino que resulta esencial considerar los efectos que el cambio climático produce en los países vulnerables, lo que requiere reforzar trabajos conjuntos.


Cabe señalar sintéticamente, las disposiciones fundamentales del Acuerdo, divididas en ejes temáticos para mejor comprensión.


a) Objetivos de mitigación de largo plazo


El Acuerdo de París fija el objetivo, como se señaló previamente, de mantener el aumento de temperatura por debajo de los 2º C y de realizar esfuerzos para incrementar el límite a 1,5º C, donde los países se orientarán al logro de emisiones cero de GEI para la segunda mitad de siglo, teniendo en cuenta los conceptos de equidad, desarrollo sostenible y los desafíos de erradicar la pobreza.


b) Ciclos de acción a cinco años


Las Contribuciones Nacionales Determinadas deberán actualizarse cada cinco años, aplicando el criterio de aumentos progresivos en el nivel de reducción de emisiones para el cumplimiento de sus objetivos de mitigación. Ello prohíbe políticas regresivas en cuanto a medidas de mitigación, a la vez que no permite dejar de reportar sectores que fueron reportados previamente. Estas NDCs deberán formar parte de un registro público, estando sujetas a la revisión de expertos técnicos y la consideración multilateral del progreso en su cumplimiento.


c) Adaptación


La adaptación al cambio climático constituye un tópico central para la acción climática en este nuevo acuerdo global. El acuerdo establece el objetivo global de mejorar las capacidades de adaptación, el aumento de la resiliencia y la reducción de la vulnerabilidad. El Acuerdo crea un ciclo de acción para fortalecer los esfuerzos en adaptación, de modo similar al ciclo de mitigación, dejando en cabeza de los países la flexibilidad en cuanto a los métodos de comunicación de la información sobre sus esfuerzos en adaptación. Para ello se brindará apoyo a los países en desarrollo para la planificación, implementación y comunicación de las acciones para la adaptación.


d) Daños y Pérdidas


El Acuerdo enfatiza la importancia de los daños y pérdidas, en cuanto a impactos del cambio climático sobre las personas, su salud o sus bienes. El tópico de daños y pérdidas se conceptualiza separado de la adaptación, por ello se destaca el Mecanismo Permanente de Pérdidas y Daños -Warsaw International Mechanism- y el grupo de trabajo en materia de desplazamientos vinculados al cambio climático, dejando en claro que las disposiciones sobre daños y pérdidas no generan responsabilidad internacional sobre los países emisores.


e) Financiamiento


El Acuerdo deja en claro que los países desarrollados continuarán movilizando financiamiento hacia los países en desarrollo, y los países desarrollados han acordado continuar su compromiso de $1000 billones anuales hasta 2025. Este objetivo se orienta al logro de una economía de carbono cero, en un escenario futuro de resiliencia climática con lo cual los flujos financieros deberán trasladarse de las actividades vinculadas a la reducción de emisiones, hacia aquellas inversiones donde el componente de resiliencia está implicado. También se abre la opción a la ayuda por parte de países en desarrollo, hacia sus pares.


f) Transparencia


El Acuerdo establece un sistema común de transparencia para todos los países, con un marco que requiere que todos reporten sus emisiones y lleven un seguimiento regular del progreso de sus contribuciones nacionales determinadas. La información provista, estará sujeta a la revisión de expertos y la consideración multilateral para la ponderación de los progresos alcanzados, todo ello teniendo en consideración las diferentes capacidades de los países. Para ello los países desarrollado brindarán reportes en materia de financiamiento y apoyo, y los países en desarrollo, reportes en materia del financiamiento y ayuda recibida.


g) Construcción de Capacidades


Los países han establecido el Comité de Construcción de Capacidades para el desarrollo de un plan de fortalecimiento de capacidades. Se tiene en cuenta la importancia asignada por los países a las capacidades efectivas en materia de acción climática. El Comité identificará fortalezas y necesidades, promoverá la cooperación e identificará oportunidades para fortalecimiento de acciones climáticas.


IV. La crisis climática como crisis multidimensional y global [arriba] 


Al hablar del cambio climático como problema, debe pensarse tanto en una crisis multi-dimensional así como en una crisis global, teniendo en cuenta que se produce en un contexto de “riesgo” global, ya que afecta potencialmente a todos los países, en mayor o menor medida y ámbitos. La crisis pone en evidencia “situaciones globales de amenaza” que impactan a la humanidad en su conjunto, aunque de diversos modos, sin distinciones de género, etnia, posición socioeconómica, pertenencia generacional, entre otras variables. El cambio climático es uno de esos graves problemas globales de la llamada ´sociedad del riesgo´ que debe comprenderse a la luz de la incidencia de diversos problemas relacionados que traccionan de modo simultáneo generando problemas ambientales, pero que a la vez, pensados de modo individual, se ven potenciados por los efectos del cambio climático.[20]


La era de la globalización y de la información configuran un escenario donde el avance científico-tecnológico que caracteriza a las sociedades contemporáneas, es aplicado o afecta prácticamente todos los espacios de la vida humana, incluyendo los modos de producción y consumo en las diferentes economías. En este sentido, el crecimiento económico -potenciado por sistemas integrados de mercado, dinámicas de aperturas comerciales, distribución internacional del trabajo, nuevas tecnologías para las etapas productivas, ciencia aplicada, entre otros factores- tiene su contracara en los nuevos riesgos y daños ambientales que genera. Estos nuevos riesgos no sólo se circunscriben a un límite territorial determinado, sino que también inciden de modo global y planetario, y sus efectos irradian de modo transfronterizo. Asimismo, se generan opiniones encontradas respecto de los beneficios que las comunidades pueden obtener mediante la aceleración de procesos de crecimiento económico para llegar a un determinado standard de calidad de vida que indefectiblemente conlleva un uso intensivo de recursos naturales así como de las modalidades de producción y niveles de consumo deseables. Se abren debates respecto del nivel de mejora que brindaría la innovación tecnológica para reducir el consumo intensivo de recursos en los procesos productivos.


Estos desequilibrios impactan de mayor forma en países que poseen economías basadas en la extracción de materias primas, es decir, aquellas en pleno proceso de desarrollo, ya que tiene lugar una mayor incidencia de daños o potenciales riesgos ambientales producto de actividades extractivas de recursos naturales. Al mismo tiempo, estos países suelen carecer de tecnologías ambientalmente amigables con el consiguiente aumento en el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero que utilizan en sus procesos productivos e industrias.


El crecimiento económico de los países en desarrollo, se inscribe en una matriz de extracción de materias primas, donde la producción de riqueza, va acompañada de la producción social de riesgos. En este sentido, puede señalarse que las industrias riesgosas se trasladan a los países que resultan más competitivos, en un contexto de economías globalizadas donde se da una fuerte inversión extranjera en economías nacionales. Las actividades económicas son vistas como modos de motorizar la economía, generando beneficios asociados para las comunidades donde ellas tienen lugar y a su vez, generando aceptaciones y rechazos respecto de la trayectoria y propósito de las mismas. Las oportunidades de mercado, se ven en similar medida como oportunidades o amenazas debido a que la producción de bienes y servicios mayormente ambientales genera una serie de externalidades ambientales en los países donde se lleva a cabo el proceso productivo, y a la vez potencia un daño ambiental transfronterizo.


El problema radica en cómo medir la validez de la puesta en riesgo que implica una dinámica de extracción de que aceleren el proceso de crecimiento económico de países que necesitan completar su proceso de desarrollo y que a la vez cumpla con requisitos de sostenibilidad y de garantía en condiciones de equidad para las futuras generaciones. Al mismo tiempo, se da el desafío de conciliar crecimiento económico y desarrollo humano.


Existe una problemática vinculada a cuál ha de ser la forma de prevenir o mitigar efectos dañosos cuando se trata de países que en ejercicio de su soberanía, generan daños ambientales tanto internos como transfronterizos. El modo de ejercicio del poder dentro de un Estado, no siempre es cuestionado a nivel internacional, simplemente porque se ejerce un poder efectivo dentro de su esfera, lo que faculta a conceder derechos de propiedad sobre los recursos naturales del Estado, aún cuando se dé el caso de gobiernos no democráticos, o aquellos en democracia que no obtuvieron consenso social como se da en el caso de que no se obtenga la licencia social para llevar a cabo un emprendimiento de gran escala con daño potencial o real al ambiente pero que al mismo tiempo sea defendido por algunos sectores, bajo el argumento de operar como motor del desarrollo local para conjurar situaciones de pobreza y desigualdad.


Sin embargo, los procesos de crecimiento económico no llevan aparejados necesariamente procesos que permitan el pleno desarrollo humano y la posibilidad de mejoras sociales y económicas. Es así que deben tenerse en cuenta las restricciones estructurales a la movilidad social debido a las estructuras de los mercados de capital y de trabajo prevalecientes que tienden a producir umbrales de tasas de desempleo y pobreza. Siguiendo el texto de Jackson[21], la clásica idea de igualdad cede ante las restricciones estructurales que profundizan la desigualdad, ya que la misma se (re)produce constantemente mediante procesos de estigmatización, conceptualización negativa y segregacionista del otro, y valoraciones mediante parámetros utilitaristas.


Los valores ambientales trascienden las delimitaciones territoriales y se producen sentimientos identificatorios que proclaman la defensa de la dignidad de las personas, tanto por parte de la comunidad afectada, así como también de ciudadanos de otros puntos del Planeta dado que existe un derecho al ambiente sano, para garantizar el pleno desarrollo humano, y a la vez, en el marco de una nueva comprensión donde el Planeta es concebido bajo el paradigma del ecocentrismo donde la Tierra es también sujeto de derechos. Ello se da muchas veces en un contexto de vacío institucional, de carencia de fuerza normativa de las prescripciones ambientales derivadas de fuentes normativas no vinculantes, tanto locales como internacionales, y de modos de ejercicio de la política, que no encuadran con las nuevas demandas y formas de participación y deliberación democrática que se van abriendo camino. Los impactos ambientales pueden generar sentimientos de solidaridad, ya no por cuestiones de igualdad sino por el temor de los efectos dañosos al ambiente que puedan irradiar sus efectos sin control. Estos temores pueden llevar a sentimientos de irracionalidad y aislamiento, temor hacia el otro, rechazo a ciertas modalidades de progreso. Del ideal de igualdad se produce un pasaje hacia una lógica de prevención de riesgos, y enfoques de seguridad humana, con diferentes alcances y bases que sirven de fundamento.[22]


Se produce una diferenciación de sistemas axiológicos donde clásicamente, la ´sociedad de clases estaba referida en su dinámica al ideal de igualdad (en sus diversas formulaciones, desde la “igualdad de oportunidades” hasta las variantes de los modelos socialistas de sociedad)´. Contrariamente, la sociedad del riesgo, en cambio, estimula la seguridad; ´en lugar del sistema axiológico de la sociedad desigual, aparece, pues, el sistema axiológico de la sociedad insegura. Mientras que la utopía de la igualdad contiene una multitud de fines positivos de los cambios sociales, la utopía de la seguridad resta peculiarmente negativa y defensiva: en el fondo, aquí ya no se trata de alcanzar algo ´bueno´, sino ya sólo de evitar lo peor´.[23]


V. Conclusiones [arriba] 


El Acuerdo de París, que sustituye al Protocolo de Kyoto, determina el desafío de una transición hacia economías verdes y energías limpias que considere dentro de los planes de acción climática a aquellas medidas orientadas a la adaptación que el cambio climático conlleva y que pueda pensar en un camino hacia el desarrollo con inclusión y equidad. El Acuerdo no será vinculante para sus Estados miembros, hasta que 55 países que produzcan más del 55% de los GEI hayan ratificado el Acuerdo. Ello genera el interrogante de cuáles serán los países que ratificarán el acuerdo, en virtud de su contribución al nivel global de emisiones. Cada país que ratifique, establecerá un objetivo de reducción de emisiones donde la cantidad sea voluntaria, como se señaló previamente, acorde con su actual estado de desarrollo y posibilidades.


Este Acuerdo posee especial relevancia para América Latina[24], ya que si bien nuestro continente es solamente responsable del 10% de las emisiones de GEI, muchas de sus zonas geográficas son altamente vulnerables. América Latina es sensible a los efectos del cambio climático, a grandes rasgos, en cinco aspectos:


i) El clima extremo y el descongelamiento


ii) La adaptación al cambio climático


iii) El futuro de la matriz energética


iv) Degradación y deforestación con pérdida de biodiversidad


v) Conflictos ambientales en el contexto del cambio climático, con nuevos roles de la sociedad civil


Los escenarios inciertos que la trayectoria del cambio climático plantea, llevan a la reflexión respecto de los niveles de eficacia que las medidas nacionales podrían alcanzar, y los sistemas de valores en juego al momento del diseño de políticas y modelos de crecimiento y desarrollo de los países. Si se tiene en cuenta la clásica sociedad industrial donde la estratificación social y los conflictos estaban marcados por el reparto de riqueza, bajo un ideal de progreso, la complejidad social en el mundo globalizado, generó la aparición de nuevos riesgos con mayores dificultades para su manejo y control. Este nuevo escenario, reemplaza a la antigua forma de organización, ya que la sociedad no se encuentra ahora basada en un reparto de la riqueza sino en un reparto de los riesgos, siguiendo la teoría de la ´sociedad del riesgo´, como se señaló previamente donde las amenazas del cambio climático tienen incidencia global, independientemente del lugar de origen de un daño ambiental.


Más allá de los interrogantes planteados, debe señalarse que París marca un punto de inflexión para la construcción de economías de bajo carbono. La implementación de las INDC significará que las energías limpias podrán constituir un 78% de la inversión en generación de energía hacia 2030 para las principales economías, lo que será un forzante a la baja en el costo de las renovables.


Al mismo tiempo, París ha puesto de relieve el valor de la adaptación, la resiliencia y la respuesta a los impactos del cambio climático como centro de un nuevo régimen internacional, lo que implica desarrollar y fortalecer sistemas de alerta temprana, el desarrollo teórico y construcción de dispositivos normativos para el tratamiento de los migrantes ambientales, sistemas de ayuda post eventos de catástrofe que originasen daños y pérdidas por los efectos del cambio climático, para un mundo donde millones de personas aún vivirán en situaciones de vulnerabilidad para 2020.


 


 


Notas [arriba]  


[1] Programa de Derecho del Cambio Climático- Facultad de Derecho. UBA. Proyecto DECYT 1422: ´Cambio Climático y sus consecuencias en América Latina. Fomento de medidas locales y regionales que permitan cumplir con los compromisos internacionales asumidos´. Instituto de Investigaciones Ambrosio Gioja, Facultad de Derecho. UBA
[2] Bodansky Daniel Bodansky and Lavanya Rajamani, ‘Evolution and Governance Architecture of the Climate Change Regime’, in Detlef Sprinz and Urs Luterbacher (eds), International Relations and Global Climate Change: New Perspectives, MIT Press,2013, pp 3-25
[3] ´La (CMNUCC) incorporó una línea muy importante de uno de los tratados multilaterales sobre medio ambiente que más éxito han tenido en toda la historia: el Protocolo de Montreal de 1987, en virtud de la cual los estados miembros están obligados a actuar en interés de la seguridad humana incluso a falta de certeza científica. Un logro importante de la Convención, caracterizada por su carácter general y flexible, es que reconoce que el problema del cambio climático es real. La entrada en vigor del tratado representó un gran paso, dado que se disponía de menos pruebas científicas que hoy en día (y todavía hay quienes dudan de que el cambio climático sea un problema real). Es difícil conseguir que las naciones del mundo se pongan de acuerdo en algo, mucho menos en un planteamiento común ante una dificultad que es compleja, cuyas consecuencias no son totalmente claras y que producirá sus efectos más graves dentro de varios decenios e incluso siglos. La CMNUCC entró en vigor el 21 de marzo de 1994. Hoy en día cuenta con un número de miembros que la hace casi universal. Las denominadas «Partes en la Convención» son las 197 Partes que la han ratificado. La Convención reconoce que es un documento «marco», es decir, un texto que debe enmendarse o desarrollarse con el tiempo para que los esfuerzos frente al calentamiento atmosférico y el cambio climático puedan orientarse mejor y ser más eficaces. La primera adición al tratado, el , se aprobó en 1997´.En: http:// unfccc.int/ portal_espanol/ informacion_basica/ la_convencion/ items/ 6196. php (Consultado el 15/5/16)
[4] ´Los riesgos de impactos totales a nivel global son moderados para un calentamiento adicional entre 1 y 2 ºC, lo que refleja tanto los impactos en la biodiversidad de la Tierra como en la economía general global (nivel de confianza medio). El riesgo de pérdida amplia de biodiversidad con destrucción conexa de bienes y servicios ecosistémicos es alto en caso de un calentamiento adicional de alrededor de 3 ºC (nivel de confianza alto). Los daños económicos totales se aceleran con el aumento de la temperatura (evidencia limitada, nivel de acuerdo alto), pero son pocas las estimaciones cuantitativas completadas para un calentamiento adicional de alrededor de 3 ºC o superior´. IPCC, 2014: Cambio climático 2014: Impactos, adaptación y vulnerabilidad. Resúmenes, preguntas frecuentes y recuadros multicapítulos. Contribución del Grupo de trabajo II al Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático [Field, C.B., V.R. Barros, D.J. Dokken, K.J. Mach, M.D. Mastrandrea, T.E. Bilir, M. Chatterjee, K.L. Ebi, Y.O. Estrada, R.C. Genova, B. Girma, E.S. Kissel, A.N. Levy, S. MacCracken, P.R. Mastrandrea y L.L. White (eds.)]. Organización Meteorológica Mundial, Ginebra (Suiza), p. 11
[5] Sobre la Desertificación, el IPCC señala el alcance en materia de ´Desertificación y Degradación de las tierras en extensiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas por efecto de diversos factores, en particular las variaciones climáticas y las actividades humanas. La degradación de las tierras en extensiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas es la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica y la complejidad de las tierras agrícolas de secano, las tierras de cultivo de regadío o las tierras de pastoreo, los pastizales, los bosques y las tierras arboladas, ocasionada por los usos del suelo o por un proceso o una combinación de procesos, incluidos los resultantes de actividades humanas y pautas de poblamiento, tales como: 1) la erosión del suelo causada por el viento y el agua, 2) el deterioro de las propiedades físicas, químicas, biológicas o económicas del suelo, y 3) la pérdida duradera de vegetación natural´
IPCC, 2014: Cambio climático 2014: Impactos, adaptación y vulnerabilidad. Resúmenes, preguntas frecuentes y recuadros multicapítulos. Contribución del Grupo de trabajo II al Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático [Field, C.B., V.R. Barros, D.J. Dokken, K.J. Mach, M.D. Mastrandrea, T.E. Bilir, M. Chatterjee, K.L. Ebi, Y.O. Estrada, R.C. Genova, B. Girma, E.S. Kissel, A.N. Levy, S. MacCracken, P.R. Mastrandrea y L.L. White (eds.)]. Organización Meteorológica Mundial, Ginebra (Suiza), p.54
[6] ´The Paris Agreement has a special significance for global forests and efforts to conserve biodiversity. By providing a framework to reward countries both for reductions in deforestation and expansion of sustainable forest management practices, the Paris Agreement finally recognizes the critical role that forests and biodiversity play in global efforts to reduce emissions—detail that was deliberately omitted from the Kyoto Protocol. This recognition will enable forests to play a central role in national strategies to tackle climate change. This momentum around the importance of forests and tackling drivers of deforestation has already led to an unprecedented level of international support to curb deforestation globally´. En: Life after COP21: what does the Paris Agreement mean for forests and biodiversity conservation?, Oryx, 2016, 50(2), 201–206, Fauna & Flora International
[7] http:// unfccc.int/ portal_ espanol/ items/ 3093. php (Consultado el 20/5/16)
[8] En la CMNUCC figuran los Anexos I y II que refieren a partes con diferentes características: Anexo I: Partes, clasificadas como países desarrollados y "economías en transición, donde las en ´transición´ refiere a aquellas economías de producción centralizada soviética.
Anexo II: Partes formadas por miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), necesarias para proveer apoyo financiero y técnico a las economías en transición y los países en desarrollo, ayudarles en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero -mitigación del cambio climático- y los impactos del cambio climático -adaptación al calentamiento global.
[9] ´En virtud del artículo 3.1. del Protocolo de Kioto, los países desarrollados y los países en proceso de transición a una economía de mercado, esto es, las Partes incluidas en el Anexo I de la CMNUCC, asumen el compromiso de reducir, individual o conjuntamente, durante el quinquenio 2008-2012, al menos, un 50% de sus emisiones antropógenas de los seis gases objeto de control´.
[10] La lista de gases de efecto invernadero figura en el Anexo A del Protocolo, y el Anexo B remite a los compromisos cuantificados de limitación o reducción de las emisiones. En: http:// unfccc.int/ resource/ docs/ convkp/ kpspan .pdf (Consultado el 26/4/16)
[11] http:// newsroom.unfccc.int/ es/ paris/ paises- desarrollados- entran- en-la-fase- final- del- primer-periodo- del-protocolo- de-kyoto/ (Consultado el 18/5/16)
[12] ´Al carecer de un instrumento que sustituyera al Protocolo de Kioto, en la COP 18, -Doha, 2012- se decidió adoptar una enmienda –conocida como la enmienda de Doha-, que comprendería el período del 1 de enero del 2013 al 31 de diciembre del 2020, con objetivos de reducir “por lo menos un 25% a un 40%” las emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a los niveles de 1990´.
[13] http:// unfccc.int/ kyoto_protocol/ doha_ amendment/ items/ 7362. php (Consultado el 27/5/16)
[14] http:// www.un.org/ apps/ news/ story.asp? NewsID= 50099 .V1SrxjXhDIX (Consultado el 28/5/16)
[15] El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) se creó en 1988 con para brindar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.
Desde sus inicios en 1988, el IPCC ha preparado cinco informes de evaluación. http://www.ipcc.ch/home_languages_main_spanish.shtml
[16] ´To date, Kyoto Protocol is the most effective instrument to combat the climate change among the related international legal documents and one of its functions is to promote ESTs transfer. However, because of its flaws such as provisions with vagueness and lacks of definition and dispute settlement mechanism and most ESTs possessed by private sectors in developed countries whose aims are to pursue the maximum profits from the commercial transactions, ESTs has not been transferred as smoothly as possible to realize its objectives in the globe; for generally, they are unwilling to transfer ESTs to the developing countries just because their governments have ratified or approved Kyoto Protocol and other international treaties while the governments cannot force the private sectors to transfer ESTs according to their current domestic laws. What has happened in the field of solving international technology transfer issue in the United Nations framework (including UNFCCC and Kyoto Protocol) in the past 40 years has illustrated that it is difficult to find an effective way to promote technology transfer in the UN framework at present, which rarely make private sectors participate in technology transfer mandatorily´, Zhong Fa Ma, The effectiveness of Kyoto Protocol and the legal institution for international technology transfer, Journal of Technology Transfer, 2012, p 23.
[17] http:// www.transicionenergeticaycc.org/ web/ es/ foro/ post/ Kioto- decimo- feliz- aniversario/ (Consultado el 29/4/16)
[18] http:// unfccc.int/ resource/ docs/ 2015 /cop21/ spa/ l09s. pdf (Consultado el 15/4/16)
[19] Bodansky, The Legal Character of the Paris Agreement, Review of European, Comparative, and International Environmental Law, 2016
[20] ´Environmental devastation comes in many forms and they are often interconnected. Deforestation, for example, affects local and even regional rainfall patterns (often reducing rainfall). When exposed soil is eroded by wind and water, deforested landscapes can lead to air and water quality problems, with more dust getting into people’s lungs and lakes and streams getting overloaded with eroded material (sediment). Eventually, lakes and streams get choked by algae and even more trapped sediment so that their water quality and most species populations precipitously decline, along with the livelihoods of people relying on those aquatic environments. Ecological is much impoverished when the multiple inter-relations of organism and physical processes are forcefully funnelled into a single over-riding concern over global warming (ambiguously referred to as climate change). This is by no means to suggest even remotely that global warming should be taken less seriously. En: Saed, Never Mind COP21, Here Came and Went the International Year of the Soil: Requiems, Symphonies, Rhapsodies, Capitalism and Nature, 2015, p 14
[21] Jackson, Giorgio; El país que soñamos; Random House, 2013, p 18
[22] ´At its core, climate change is likely to increasingly manifest as a military problem, invoking the same sorts of calculations within governments that are traditionally associated with the ‘high politics’ of interstate relations and war. Just as climate change has influenced the course and parameters of human civilisation throughout history, it will likely continue playing this role, even to the point of shaping the contours of geopolitics and power transitions throughout the twenty-first century´. En: Smith, Paul,The Geopolitics of Climate Change, Routledge, 2013, p 11
[23] Ibid p 55
[24] IPCC, 2014: Cambio climático 2014: Impactos, adaptación y vulnerabilidad. Resúmenes, preguntas frecuentes y recuadros multicapítulos. Contribución del Grupo de trabajo II al Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático [Field, C.B., V.R. Barros, D.J. Dokken, K.J. Mach, M.D. Mastrandrea, T.E. Bilir, M. Chatterjee, K.L. Ebi, Y.O. Estrada, R.C. Genova, B. Girma, E.S. Kissel, A.N. Levy, S. MacCracken, P.R. Mastrandrea y L.L. White (eds.)]. Organización Meteorológica Mundial, Ginebra (Suiza)




© Copyright: Revista Iberoamericana de Derecho Ambiental y Recursos Naturales