ARGENTINA
Doctrina
Título:Desarrollo Sustentable del Sector Acuícola
Autor:Capelluto, Marcelo F.
País:
Argentina
Publicación:Revista Iberoamericana de Derecho Ambiental y Recursos Naturales - Número 28 - Julio 2018
Fecha:18-07-2018 Cita:IJ-DXXXVII-180
Índice Voces Ultimos Artículos
Otros cultivos de acuicultura
Prohibición
Sanidad e inocuidad acuícola
Responsabilidad extendida a los actores de la cadena agroalimentaria y su trazabilidad (arts. 3 y 4 de la Ley N° 27.233)
Sistema de información
Centro Nacional de Desarrollo Acuícola
España. Muchas veces los salmones de granja son teñidos para que su carne se vea rosa-anaranjada y no gris
Mercados Orgánicos
Notas

Desarrollo Sustentable del Sector Acuícola


Marcelo Capelluto [1]


La Ley nacional N° 27.231[2] regula el desarrollo sustentable de la actividad de la acuicultura dentro del territorio de la República Argentina, en concordancia con las atribuciones del Estado nacional, de los Estados provinciales, municipales y/o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Hasta la sanción y promulgación de la Ley N° 27.231 que regula la actividad acuícola, solo existía la Resolución N° 987/97 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, que creaba el RENACUA -Registro Único de Productores de Acuicultura-, es decir había un vacío legal importante.


Se define la acuicultura[3] como la actividad de cultivo y producción de organismos acuáticos (vegetales y animales) con ciclo de vida total o parcial desarrollado en el agua, sea dulce o marina (salada) en el territorio de la República Argentina y que se desarrolle de acuerdo a cualquiera de los sistemas de producción existentes o que se desarrollen posteriormente, por efecto de los avances tecnológicos futuros, aplicados a la actividad.


La acuicultura comercial implica el proceso de cultivo con intervención humana y propiedad individual, asociada o empresarial, de las poblaciones bajo cultivo y en cautiverio. Cuando hablamos de piscicultura, decimos que es el del cultivo exclusivo de peces. La acuicultura comercial comprende el cultivo de organismos acuáticos cuya finalidad es la de maximizar el volumen producido, así como sus utilidades. Puede practicarse en pequeña, mediana y gran escala, tanto sea en agua dulce como marina, con utilización de cualquiera de los sistemas reconocidos en la actividad, por medio de las tecnologías existentes, ya sean actuales o futuras.


Los permisos y concesiones son otorgados por la autoridad pública competente, ya sea nacional o provincial y las habilitaciones son municipales.


La concesión acuícola es todo permiso que, en el uso de sus facultades, otorgan las autoridades provinciales y/o nacionales competentes para el usufructo de parcelas en los espacios públicos, sean estos naturales o artificiales, con fines de colocación de determinada infraestructura y para proceder a una producción acuícola. En cambio, el permiso de acuicultura es un documento extendido por las autoridades competentes a nivel nacional o provincial, que permite llevar a cabo la actividad en instalaciones habilitadas por el municipio respectivo. Cuando se trata de aprobar una solicitud emitida por un interesado para importar individuos y/o subproductos de una especie de organismo acuático, de carácter autóctono o exótico que se desee introducir al territorio argentino, se le llama permiso de introducción. Estas se someten a cuarentena, que es el tiempo que determine el SENASA, para mantener en observación los organismos acuáticos o sus subproductos provenientes del exterior.


La producción acuícola destinada al consumo humano en Argentina durante los últimos 20 años ha mostrado un crecimiento lento aunque sostenido, desde las 1.000 toneladas en 1996, hasta un máximo de 4.027 en el año 2014, mostrando una leve disminución en los años 2015 y 2016, debido a cuestiones climáticas en la región del NEA. Durante el año 2016, la producción apenas superó las 3.300 toneladas. Salvo un pequeño volumen de trucha, la totalidad de la producción se destinó al consumo interno. El total de especies producidas fue de 23, incluyendo peces, moluscos bivalvos, reptiles y anfibios.[4] El pacú es una especie que presenta carne de excelente calidad, muy apreciada en las provincias ribereñas de la cuenca del río Paraná y Uruguay. La producción de trucha se realiza principalmente en los embalses hidroeléctricos del río Limay (Alicurá y Piedra del Águila), en la provincia de Neuquén. La provincia de Misiones lidera la producción nacional de peces. Dos grandes empresas producen peces, principalmente pacú (Hreñuk S.A.), y las especies de surubí y dorado (Gerula S.A.), superando a Neuquén en tonelaje, gracias a la existencia de 4.000 pequeños productores que impulsan la actividad acuícola, cuya principal especie cultivada es el pacú, con unas 2.000 toneladas anuales. De acuerdo a los datos oficiales que maneja esa provincia, el consumo de pescado per cápita en Misiones se ubica entre los 3,1 y 3,2 kilos anuales.


Los cultivos desarrollados con sistema intensivo en jaulas suspendidas son establecimientos pequeños en tierra, de tipo familiar o Pymes, de menor producción, ubicados en: La Pampa, Jujuy, Salta, Tucumán, Mendoza, Santa Fe y Córdoba, siendo su cultivo realizado, en tanques de cemento, rectangulares alargados o tanques circulares, con una alta tasa de renovación de agua.


En Neuquén[5], los embalses de las represas son una suerte de feed lot[6] para un tipo de trucha que, una vez procesada, es enviada para consumo a Estados Unidos. En Alicurá, hay nueve criaderos en base a jaula y en Piedra del Águila hay uno. En el embalse del Limay, se producen entre 1.000 y 1.200 toneladas. Todos producen la conocida trucha de 350 o 400 gramos tamaño plato. La cría intensiva de truchas se realiza en base a alimentación comercial. La producción de truchas se industrializa en Bariloche (Río Negro) donde existe la única planta de faena. El CEAN (Centro de Ecología Aplicada de Neuquén) está trabajando en un proyecto para hacer alimento balanceado utilizando como materia prima los desechos de faena de las truchas. En Plottier, a solo 15 km de Neuquén capital, existe un centro estatal provincial dedicado a la producción de truchas, cuyo objetivo principal es repoblar los ambientes acuáticos de la provincia de Neuquén y de la región.


Otros cultivos de acuicultura [arriba] 


Actualmente, existen 3 establecimientos que efectúan rancheo y cultivo de yacaré overo y negro, distribuidos en las provincias de Santa Fe, Formosa y Corrientes. Los cultivos de rana toro acceden a un mercado típicamente “gourmet”. Su producción se origina casi exclusivamente en la provincia de Córdoba. Esta rana fue incluida en el Proyecto sobre Exóticas Invasoras del Ministerio de Ambiente, al haberse encontrado varias poblaciones estables en condiciones de silvestría, con registros reportados para las provincias de Misiones, Córdoba, Buenos Aires, San Juan, Mendoza y Salta; provenientes de escapes y sueltas producidas en las décadas del 80 y 90. Argentina registra una sola empresa dedicada a la producción de esturión, ubicada en la localidad de Anillaco (La Rioja); inició el remodelado y ampliación de las instalaciones en el año 2010, para la producción de los esturiones ruso, siberiano y beluga, aspirando a obtener la primera producción de caviar de origen nacional. En cuanto a los cultivos marinos, existe una pequeña producción de moluscos bivalvos: dos especies de mejillón y la ostra cóncava. La producción de mejillón y cholga se efectúa principalmente en la provincia de Tierra del Fuego, existiendo también cultivos de mejillón en Chubut. Si bien el volumen de producción de acuicultura en el país continúa siendo pequeño, existe un potencial de crecimiento, dada la existencia de recursos naturales y aguas de calidad, amplia disponibilidad de insumos para producción de alimento balanceado, la existencia de instituciones de enseñanza, investigación y desarrollo, sumada a la imagen positiva que tiene la Argentina como país productor de alimentos.


Prohibición [arriba] 


Queda terminantemente prohibida la suelta o siembra de organismos acuáticos exóticos o genéticamente modificados, caracterizados de conformidad con los términos existentes en la legislación específica a nivel mundial, en cualquier ambiente acuático del territorio argentino, así como de organismos acuáticos autóctonos, sin la previa autorización de las respectivas autoridades competentes en la materia.


Sanidad e inocuidad acuícola [arriba] 


El SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) entiende en la sanidad e inocuidad de los organismos acuáticos vivos o procesados, y es el encargado de extender el certificado de sanidad acuícola e inocuidad. La “sanidad acuícola” abarca el conjunto de prácticas y medidas establecidas en normas oficiales, encaminadas a la prevención, diagnóstico y control de las enfermedades y plagas que afectan a las especies de cultivo. Se considera como “inocuidad” a la garantía de que los productos originados en la acuicultura no causen daño alguno a la salud de los consumidores. Asimismo, las normativas y controles correspondientes a la comercialización de organismos acuáticos para ornamento, corresponderán al SENASA.


Responsabilidad extendida a los actores de la cadena agroalimentaria y su trazabilidad (arts. 3 y 4 de la Ley N° 27.233) [arriba] 


La Ley N° 27.233 regula el poder de policía del SENASA, es decir la sanidad de los animales y los vegetales, así como la prevención, el control y la erradicación de las enfermedades y de las plagas que afecten la producción silvoagropecuaria, la flora y la fauna, la calidad de las materias primas producto de las actividades silvo-agrícolas, ganaderas y de la pesca, así como también la producción, inocuidad y calidad de los agroalimentos, los insumos agropecuarios específicos y el control de los residuos químicos y contaminantes químicos y microbiológicos en los alimentos y el comercio nacional e internacional de dichos productos y subproductos. Establece la responsabilidad primaria e ineludible de toda persona física o jurídica vinculada a la producción, obtención o industrialización de productos, subproductos y derivados de origen silvo-agropecuario y de la pesca, cuya actividad se encuentre sujeta al contralor del SENASA, el velar y responder por la sanidad, inocuidad, higiene y calidad de su producción, de conformidad a la normativa vigente y a la que en el futuro se establezca. Esta responsabilidad se extiende a quienes produzcan, elaboren, fraccionen, conserven, depositen, concentren, transporten, comercialicen, expendan, importen o exporten animales, vegetales, alimentos, materias primas, aditivos alimentarios, material reproductivo, alimentos para animales y sus materias primas, productos de la pesca y otros productos de origen animal y/o vegetal que actúen en forma individual, conjunta o sucesiva, en la cadena agroalimentaria. La intervención de las autoridades sanitarias competentes, en cuanto corresponda a su actividad de control, no exime la responsabilidad directa y solidaria de los distintos actores de la cadena agroalimentaria respecto de los riesgos, peligros o daños a terceros que deriven de la actividad desarrollada por estos.


Registro Nacional de Establecimientos de Acuicultura (RENACUA) es donde deben inscribirse aquellos acuicultores y personas que producen y/o comercializan organismos acuáticos vivos (en este último caso, abarca la acuicultura ornamental y el comercio de especies ornamentales). La inscripción en este Registro es obligatoria y el mismo funciona en la Dirección de Acuicultura de la Dirección Nacional de Planificación Pesquera de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.


Guía de acuicultura es el documento otorgado para el transporte por vía terrestre, marítima o aérea de los productos de la acuicultura en vivo, fresco, o congelados dentro del territorio argentino, según lo determinen las autoridades competentes en la materia.


Sistema de información [arriba] 


El Ministerio de Agroindustria establece, opera y mantiene actualizado, el Sistema Nacional de Estadística en Acuicultura (SINEA), integrado por los datos que aporten las provincias, que deben implementar a su vez, sus propios registros de producciones por establecimiento existente en sus territorios. Los productores que compongan al sector de la acuicultura, aportarán obligatoriamente, entre los meses de mayo a junio de cada año, los datos de producción estimados, a la Dirección de Acuicultura, a través de la respectiva autoridad provincial. En el caso de que una provincia posea numerosos productores de “acuicultura familiar o rural o agroacuicultura”, deberá informar a la autoridad competente nacional sobre los volúmenes producidos, identificándolos por especie, que sean obtenidos al término del año de que se trate. La Dirección de Acuicultura será la responsable de comunicar la estadística total del país a través del portal del ministerio y de comunicarla al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), así como a otras organizaciones internacionales en las cuales posea participación. Dentro de la planificación y ejecución de las acciones a cargo, se observarán los lineamientos que, de común acuerdo, se consideren estratégicos para el Sector Acuícola, insistiendo ante los productores en la integración de cooperativas o asociaciones y participando a su vez, de otras planificaciones que pudieran surgir acerca de diferentes aspectos a encarar como parte de organismos nacionales e internacionales.


Centro Nacional de Desarrollo Acuícola [arriba] 


El Centro Nacional de Desarrollo Acuícola (CENADAC) es un organismo de la Dirección de Acuicultura de la Dirección Nacional de Planificación Pesquera de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura del Ministerio de Agroindustria. Cabe destacar que el CENADAC es el único Centro nacional especializado en el cultivo de peces y crustáceos de agua dulce en Argentina. Sus líneas de trabajo y los resultados de las investigaciones en marcha permiten visualizar a la acuicultura de agua dulce como una producción rural más dentro de la diversificación agraria”.[7] Los cultivos acuícolas son considerados mundialmente de gran importancia, por su directa relación con la futura "seguridad alimentaria" humana. La acuicultura, como productora de alimentos altamente proteicos aporta actualmente 46 millones de toneladas en productos de origen marino y de agua dulce. Allí, se desarrolla un Programa General de "Acuicultura en el Agro", destinado a obtener y/o adaptar técnicas de cultivo para especies del medio templado-cálido, para transferir sus resultados a las regiones Norte y Central del país. El CENADAC ocupa 16 hectáreas de terreno y tiene una batería de 40 estanques excavados en arcilla con unidades de 300 metros cuadrados hasta una hectárea. Cuenta también con un laboratorio de reproducción, oficinas, biblioteca, sala de capacitación y alojamiento para los pasantes. En el Centro, se trabaja fundamentalmente en 3 aspectos: uno de ellos es la capacitación, fundamentalmente manejo de estanques, es decir calidad de agua, alimentación, biometrías, curvas de crecimiento, etc. y en los meses de octubre a diciembre la parte de reproducción. El segundo objetivo es desarrollar tecnologías de rápida transferencia al productor, con especies de peces y crustáceos (autóctonos o exóticos) de importancia comercial en el consumo y/o en la pesca deportiva. Los planes apuntan a lograr un manejo integral de las producciones y el desarrollo de productos con valor agregado. Se estudia el pacú, el amur blanco, la carpa común, catfish o randiá y la langosta de agua dulce; en estanques y jaulas, y se procura desarrollar peces como el surubí, pirapitaí, rollizo, armado, cucharón y otros para iniciar su cultivo. Los resultados, transferidos a productores, abarcaron la formulación de nuevas raciones alimentarias para mejorar costos operativos. Se busca bajar el costo de harina de pescado, que siempre fue cara. Para ello, se buscan harinas alternativas para las nuevas raciones alimentarias, desarrollándose algunos ensilados ácidos para descartar la harina de pescado, pero poniéndole algunos ingredientes como soja con pescado. “La acuicultura constituye uno de los sectores económicos ligados a la producción de alimentos con más potencial de crecimiento, hasta el punto de que la FAO estima que va a constituir en los próximos años la única alternativa para lograr mantener la proporción de productos del mar (y del río) en la dieta humana a nivel global, dado el estancamiento, cuando no la disminución o agotamiento de mucho de los recursos pesqueros”[8] y la contaminación ambiental.


España. Muchas veces los salmones de granja son teñidos para que su carne se vea rosa-anaranjada y no gris [arriba] [9]


Resulta cuando menos curioso conocer que el color rosado-anaranjado del salmón de piscifactoría que asumimos como "real" en realidad es "añadido". Y lo peor, que puede haber criaderos que escojan no suministrar astaxantina de forma natural, sino a base de procesos químicos (no son nocivos para la salud, pero no son naturales). Solo hay un tipo de salmón cuya carne es rosa anaranjada de manera natural, y es el salmón pescado en su propio hábitat. Durante su ciclo vital, los salmones se alimentan de camarones, pequeños crustáceos y krill. Esa alimentación es rica en una sustancia llamada astaxantina. Este compuesto es el que, al acumularse en los tejidos del animal, proporciona ese vivo color rosado. La astaxantina[10] es también la sustancia que proporciona el color rosa a los flamencos, cuya dieta es similar. Los salmones en las piscifactorías en su dieta no incluyen crustáceos, suelen alimentarse de piensos que incluyen aceite y pasta de pescados más pequeños, almidón de maíz, grasas animales o levadura y soja transgénica. Esta dieta hace que la carne de los salmones de acuicultura o piscifactoría sea de un color gris claro semejante a la de otros peces. El color lo elige la empresa que cría los peces mediante suplementos alimenticios. Las cartas de color las creó la multinacional farmacéutica Hoffman-La Roche, y actualmente las suministra la multinacional holandesa DSM, que compró Hoffman-La Roche en 2002. Diversos estudios señalan que la carne de salmón de color gris no era atractiva para el consumidor. La astaxantina[11] no es tóxica ni una sustancia artificial en sentido estricto. Se trata de un carotenoide[12], un pigmento natural emparentado, por ejemplo, con el licopeno, que es el la sustancia que da su color natural a los tomates y zanahorias.


El dictamen definitivo emitido por la UE en su dossier dice específicamente que este colorante sintético "no tiene efectos genotóxicos (que causen daño a nivel genético), teratogénicos (no afecta a la gestación del feto) ni cancerígenos", tanto en su versión natural como sintética. Aunque hay un "pero", algo que en lo que, como casi todo, tenemos que confiar: la regulación de la Unión Europea y la fiabilidad de los estudios de esta.


En Estados Unidos, y a raíz de una demanda interpuesta en 2003, la ley obliga a las granjas a determinar en la etiqueta si la carne de salmón está coloreada. En otros países, no se requiere esta distinción. Algunos expertos alertan de los riesgos potenciales para la salud y el ecosistema que suponen estas prácticas industriales.


Mercados Orgánicos [arriba] 


El mercado de los productos orgánicos es uno de los segmentos en crecimiento. Los productos orgánicos cumplen con estándares estrictos internacionales, que aseguran que su crianza y manipulación se hace de acuerdo a procedimientos estrictos y sin el uso de químicos tóxicos, siendo ambientalmente sustentable, y reduciendo el riesgo en cuestiones de salud.


 


 


Notas [arriba] 


[1] Marcelo Capelluto es Abogado (UBA), Especialista en Derecho de los Recursos Naturales (UBA), Diplomatura en Derecho Ambiental (UB), Especialista en Derecho Ambiental (UB) y Doctorando en Derecho (UCES). Es docente universitario de grado y posgrado en universidades públicas y privadas.
[2] La Ley N° 27.231 de Desarrollo Sustentable del Sector Acuícola está reglamentada parcialmente por el Decreto N° 692/2017.
[3] La acuicultura representa el conjunto de actividades humanas orientadas al cultivo de organismos en el agua, incluyendo peces, moluscos, crustáceos y vegetales, entre otros. La producción acuícola a nivel mundial, en particular la piscícola, evidenció un marcado dinamismo en las últimas décadas. En forma paralela, la captura pesquera proveniente de las pesquerías naturales viene disminuyendo como consecuencia del paulatino agotamiento del recurso natural. Argentina dispone de condiciones agroclimáticas propicias y posibilidades de producir especies variadas dada su diversidad climática. No obstante, genera solo el 0,004% del volumen de producción mundial. Esta situación (baja producción y diversificación de especies, entre otros factores) dificulta el acceso a mercados, con volúmenes, calidad y continuidad. Desde el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), se propició la generación de conocimiento, impulsando nuevas líneas de investigación y difusión de tecnología. Fuente INTA. Ministerio de Agroindustria.
[4] MSc. Santiago Panné Huidobro."Producción por Acuicultura en Argentina en el 2016". Dirección de Acuicultura -DNPyP- Subsecretaría de Pesca y Acuicultura Ministerio de Agroindustria. Recuperado de: https://w ww.agroindus tria.go b.ar/sitio /areas/acu icultura/publi caciones/_ar chivos.p df.
[5] La provincia de Neuquén adhirió a la Ley nacional N° 27.231 por Ley provincial N° 3073.
[6] La actividad en la provincia de Neuquén está enmarcada en la Ley provincial N° 1996 y el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén -CEAN- regula los criaderos.
[7] Luchini Laura. “Acuicultura Rural”. Dirección Nacional de Acuicultura. Informe publicado en la revista Alimentos Argentinos, dependiente de la Dirección Nacional de Alimentos.
[8] Estepa Montero, Manuel. "El Régimen Jurídico de la Acuicultura Marina". Anuario Jurídico y Económico Escurialense, Universidad Complutense Madrid XLIV (2011) 243-276/ISSN: 1133-3677.
[9] Zahumenszky, Carlos. "Así tiñen los salmones de granja para que su carne se vea rosa, no gris". Recuperado de: https://es.gizmodo. com/asi-ti nen-los-sa lmone s-de-g ranja- para-q ue-su- carne-se-v -16917 70709.
[10] Zahumenszky, Carlos. ¿Es malo para la salud comer salmón de piscifactoría teñido? La astaxantina pertenece a un grupo de colorantes denominado carotenoides existente en la naturaleza tanto en animales como en los vegetales, pero más abundante en estos últimos. Son los responsables, por ejemplo, del color anaranjado de las zanahorias. El propio término inglés carrot (zanahoria) es el que define precisamente a los carotenoides, porque fue en estas hortalizas donde se aislaron por primera vez. https://es.gizm odo.com/es -m alo-para- la-salu d-comer- salmo n-de-pi scifactori a-te-169 6959764.
[11] Zahumenszky, Carlos. ¿Es malo para la salud comer salmón de piscifactoría teñido? Uno de los puntos más controvertidos de la astaxantina es que existen dos versiones de la sustancia. La primera se obtiene precisamente a partir de cáscaras pulverizadas de diversos crustáceos. La segunda se sintetiza en laboratorio. Esta segunda astaxantina se conoce como ATX-dimethyldisuccinate (Astaxantina-Succinato de dimetilo) y es la que muchas compañías comercializan para teñir la carne de los salmónidos, como es el caso de CAROPHYLL® Stay-Pink. Abel Mariné deja muy claro que no hay diferencia entre la astaxantina natural y la artificial siempre que esté bien purificada. https://es.gizm odo.com/ es-malo-para-la-s alud-com er-salmon -de-pi scifactor ia-te-16969 59764.
[12] Los carotoneoides no se limitan a las zanahorias. Muchas plantas con tonos anaranjados, rojos o rosados tienen carotenoides. El licopeno, por ejemplo, es otro carotenoide que da al tomate su color rojo. En el caso de los animales, la astaxantina es una de las sustancias (no la única) que da el color rojo o rosado-anaranjado a crustáceos como los camarones o los langostinos.