Doctrina
Título:Marco Mundial para la Biodiversidad posterior a 2020, aportes y recomendaciones de ONGs de América Latina y el Caribe
Autor:Coria, Silvia Liliana
País:
Argentina
Publicación:Revista Iberoamericana de Derecho Ambiental y Recursos Naturales - Número 32 - Agosto 2019
Fecha:09-08-2019 Cita:IJ-DCCXLVIII-257
Índice
Principios rectores
Grandes áreas de discusión
Estrategias y Planes de Acción Nacionales de Biodiversidad (EPANB)

Marco Mundial para la Biodiversidad posterior a 2020, aportes y recomendaciones de ONGs de América Latina y el Caribe

Silvia Liliana Coria
Magister en Ciencias Ambientales

El taller sobre “Aportes de organizaciones no gubernamentales de América Latina y el Caribe al marco mundial para la biodiversidad posterior a 2020”, llevado a cabo en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, por FARN, los días 23 y 24 de abril de 2019, tuvo por objetivo brindar aportes y recomendaciones concretas a los Estados Parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) respecto del proceso de consulta sobre el marco mundial de la diversidad biológica posterior a 2020 a adoptarse en la 15° Conferencia de las Partes (COP) del CDB.

Contó con la participación de representantes de 12 países de la región (Paraguay, Brasil, Bolivia, Guatemala, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, Perú, Chile, Panamá, México y Argentina) provenientes de 31 organizaciones no gubernamentales (ONG) muy diversas que trabajan en temas relacionados con la agenda del CDB.

Durante el taller, al compartir la misión del Plan Estratégico 2011-2020, las organizaciones participantes expresaron una gran preocupación por el nivel de avance del plan vigente y la situación actual de la biodiversidad.

Hubo expresiones de preocupación por parte de quienes se dedican a diario, desde hace muchos años a los temas de biodiversidad, medio ambiente y otros intrínsecamente relacionados, que tras 25 años desde la entrada en vigor del CDB sus objetivos no se hayan alcan­zado y la destrucción de la biodiversidad se esté profundizando.

Entre los comentarios a ser tomados en cuenta se pueden destacar: la coincidencia en que la crisis es gravísima, el avance de la sociedad sobre los medios naturales es atroz, vulnerando incluso derechos de las personas y comunidades.

América Latina y el Caribe es una región que alberga a algunos de los países más megadiversos del mundo.

Se registra una gran pérdida y degradación del patrimonio natural y cultural, y en general, la destrucción del medio ambiente y la desprotección de la biodiversidad a escala global.

Es el futuro lo que se destruye. Somos parte de un todo, con el ambiente y la naturaleza. No solo se defiende la naturaleza, sino la vida misma. La supervivencia de la humanidad y el bienestar de todas y todos dependen de la biodiversidad, un bienestar que no se mide sólo desde la perspectiva economicista. Se debe abandonar la antropocéntrica y avan­zar hacia la ecocéntrica.

Se destacó que hay mucho trabajo de concientización en niños y jóvenes en los cuales se creyó necesario seguir enfocando especialmente, dado son presente y futuro y porque ya están promoviendo nuevos hábitos de consumo.

Se resaltó la importancia del multilateralismo. Aunque se indicó que esto no quita que el CDB debe darle la responsabilidad a cada Estado Parte para evitar el “es de todos y nadie se hace cargo”. Se requiere atender mejor las perspectivas locales, y adecuar las estrategias generales a cada región haciendo coincidir las agendas para evitar el Convenio sea una caja vacía. En este sentido, se torna necesaria la gobernanza desde la sociedad civil en los territorios luchando contra la cooptación de intereses en los Estados.

Se mencionaron muchos aspectos positivos del CDB y se reconoció que el escenario sería mucho peor sin el Convenio, pero que los avances no han sido proporcionales al avance de las amena­zas.

Se llamó a un mayor trabajo entre las Partes para la conservación de biomas compartidos; a superar las visiones acotadas y dirigirse hacia una mirada holística.

Se destacó la importancia del trabajo en alianza, coordinado, trabajo trans­fronterizo y multidimensional, en cooperación, lo cual a su vez supone todo un aprendizaje.

Dada la seriedad del tema, es necesario repensar y mejorar sustancialmente la implementación del CDB. Los Estados Parte deben asumir sus responsabilidades y tomar la decisión política de salvar la biodiversidad.

Así superar el doble estándar entre lo que se dice que se hace en los informes nacionales que reportan sobre avances en las metas del CDB, y el hacer efectivo.

Es importante seguir promoviendo una amplia participación de la sociedad civil. Se remarcó especialmente preocupación por los riesgos cada vez más crecientes para las personas y comunidades que ponen el cuerpo y que dan la vida en defensa de la biodiversidad. En América Latina y el Caribe hay gente que muere por defender la biodiversidad y muchas otras que sufren ataques y hostilidades varias y sobre lo cual no se lleva registro.

Principios rectores [arriba] 

Se han señalado, sin un orden de prelación en particular, múltiples principios rectores que el marco mundial de la diversidad biológica posterior a 2020 necesita tener en cuenta, entre los que se puede destacar:

Tener visión planetaria, integral;
Respeto a toda la vida, ser eco-céntrico y no antropocéntrico;
Aplicar el enfoque precautorio y de no regresión;
Enfocar en el trabajo, acciones con los jóvenes (principio de intergeneracionalidad);
Abordar las causas estructurales subyacentes de la pérdida de biodiversidad que tienen nombre y apellido (la inequidad global, la falta de control sobre el poder corporativo y sobre las actividades de las corporaciones transnacionales, el impacto de las economías de producción y consumo industrial y basadas en combustibles fósiles, etc.);
• Proveer mecanismos de participación con racionalidad territorial;

• Garantizar el acceso a información fidedigna, accesible a la comprensión y sensibles en el tiempo y su evaluación para una participación informada;

• Articular con otros sectores y promover cambios en los hábitos de consumo;

• Fortalecer la articulación con otras convenciones relacionadas con la biodiversidad y procesos como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS);

• Impedir la apropiación de los recursos genéticos, asegurando una participación justa de los mismos;

• Aplicar un enfoque de derechos humanos a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad;

• Respetar y proteger los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales, incluyendo su derecho a la consulta y consentimiento libre, previo e informado;

• Respetar y proteger los conocimientos tradicionales y sabiduría ancestral;

• Aplicar un enfoque sistémico y rechazar soluciones tecnológicas que nos alejen de cambios estructurales profundos y que conllevan nuevas amenazas al medio ambiente y los pueblos del mundo;

• Asegurar beneficios para todas las personas, contemplando el bienestar de la humanidad como el de otras formas de vida.

Grandes áreas de discusión [arriba] 

Entre las áreas de discusión del taller son destacables las siguientes:

1. Pérdida de hábitats, biodiversidad y servicios ecosistémicos.

2. Integración de la biodiversidad en otros sectores.

3. Enfoque de derechos humanos a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

Estrategias y Planes de Acción Nacionales de Biodiversidad (EPANB) [arriba] 

Las EPANB deben partir de las necesidades de los territorios y de las comunidades que tienen que estar involucradas, incluso desde el momento de pensar cómo estructurar los procesos de consulta.

Se recomienda tener mapeos actualizados de actores clave para asegurar una mejora, efectiva y amplia participación.

Es necesario desarrollar consultas locales, las EPANB no pueden hacerse sólo desde las capitales ni detrás de los escritorios.

Se recomienda que las EPANB cuenten con avales territoriales.

En conclusión, es importante reconocer que el conocimiento no solo está en la academia. El conocimiento ocurre en los territorios, se produce y reproduce, y está en relación con la biodiversidad. En este sentido, es necesario proteger a los sujetos territoriales en donde está el conocimiento tradicional/ancestral; que recursos genéticos y conocimientos tradicionales están intrínsecamente vinculados. También ponderar que las comunidades indígenas, locales y campesinas poseen distintos conocimientos, intereses y relaciones con la biodiversidad, y que es necesario articular y consensuar agendas y contextos.